Manías infantiles

Para algunas nenas, la vida es de color rosa: pantalón rosa, bolso rosa, zapatillas rosa. Otros chicos tienen la manía de cortarles las etiquetas a las prendas porque les molestan. Los psicólogos advierten que estas conductas son comunes a cierta edad, pero si persisten, hay que acudir a la consulta.

TIEMPO DE MUÑECAS. Entre los cinco y ocho años, las niñas suelen vestirse de pies a cabeza de rosa, y no admiten ningún otro color. LA GACETA/ OSVALDO RIPOLL
TIEMPO DE MUÑECAS. Entre los cinco y ocho años, las niñas suelen vestirse de pies a cabeza de rosa, y no admiten ningún otro color. LA GACETA/ OSVALDO RIPOLL
27 Noviembre 2008

Brenda tiene seis años y no admite otro color que no sea el rosa en su indumentaria. A su primo, Gonzalo, le molestan las etiquetas de las remeras y las corta antes de estrenarlas. Hasta Tito, que sólo tiene ocho meses, ya presenta la manía de dormir tocando su colchita que le regalaron cuando nació.
Cada chico tiene una manía, una maña, un hábito o una costumbre, como quiera llamársele, que implica una conducta que se repite. Algunos padres se intranquilizan al pensar que puede tratarse del comienzo de una obsesión. Pero los psicólogos afirman que hay que saber diferenciar una simple maña de una obsesión. "El hecho de que las nenas, a cierta edad (entre los seis y los ocho años) quieran vestirse completamente de rosa, tiene que ver con la identificación: el rosa como algo femenino. Significa que están buscando una figura para identificarse", explica la psicoanalista Silvia Bon, del Grupo de Psicoanálisis.
"Pero no significa que cada conducta represente algo en concreto; hay que investigar cada caso. Un chico que se muerde las uñas, por ejemplo, le puede estar pasando algo; por eso lo hace", advierte.

Cosas de bebés
Primero es el chupete, después un osito de peluche, una almohada o una frazada que al niño le gusta tener en sus manos, acariciar y oler para poder dormirse. Son objetos con los que establece una relación casi obsesiva y que le permiten despegarse del "objeto" más preciado e importante en su vida: la mamá.
Según explica el psicólogo Ignacio Ygel, estos objetos son llamados "transicionales" porque el bebé adopta estas cosas favoritas para jugar y adaptarse a la realidad exterior. "Estas conductas le ayudan al niño a separarse de su madre, el primer objeto de amor, y reemplazarla por un objeto real. Después, progresivamente, va abandonando estos objetos a medida que se relaciona con otros chicos e ingresa al mundo de la cultura (la vida social y el conocimiento)", afirma Ygel.
Aunque estos objetos que el niño adopta son necesarios para el desarrollo de su psiquismo, si persiste en una conducta de apego excesivo y se niega a separarse de ellos, el especialista recomienda que los padres consulten a un profesional. "Hay que observar si estas conductas aparecen en las épocas de crisis, o, quizás, cuando comienza las clases", añadió Bon.
Algunos psicólogos prefieren hablar de "rituales", conductas que se repiten y que dan estabilidad y seguridad a los chicos frente al mundo que los rodea cuando sus padres no están cerca. Pero también señalan que las conductas obsesivas compulsivas pueden ser adquiridas de los adultos, ya que a menudo los chicos imitan a los padres a quienes ven como modelos.

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La mantita "reemplaza" a mamá
"La mantita que usa el bebé para dormirse, el osito o la almohadita, le sirve para poder separarse de la madre y relacionarse con el mundo de otra manera. Cuando ella no está, está la mantita. Es un objeto que oficia de intermediario entre él y el mundo", explica la psicoanalista Silvia Bon. La analista señala que se trata de una situación frecuente a cierta edad, pero si pasa el tiempo y el chico sigue utilizando ese objeto puede estar encubriendo una fobia, advierte.

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