Los biocombustibles no representan una novedad para Tucumán, ya que nuestra provincia cuenta con larga experiencia en la materia. En 1922 una publicación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) señalaba la posibilidad del uso de alcohol como combustible. La primera experiencia se llevó a cabo en 1928, cuando se utilizó una mezcla carburante llamada “combustible Giacosa”, en honor a su inventor, Luis Giacosa. La mezcla empleaba 15% de petróleo crudo, 5% de metileno y 80% de alcohol. En 1942, el gobernador Miguel Critto utilizó un vehículo accionado con un combustible que tenía el 30% de alcohol desnaturalizado y el 70% de nafta. En YPF se realizaron ensayos sobre este tema desde 1940.
En 1978, se relanzó en Tucumán la idea de adicionar etanol a las naftas, a través del Plan Alconafta. Varias fábricas automotrices pusieron a disposición pares de vehículos idénticos, para que los experimentadores pudiesen hacer funcionar en cada caso una unidad con nafta pura y la otra con alconafta, desarmar los motores a ciertos intervalos y comparar los desgastes.
El 15 de marzo de 1981, en Tucumán, comenzó la venta masiva de alconafta común, una mezcla con 15% de alcohol etílico y el resto nafta común. Luego se incorporan Salta y Jujuy con lo que se dio por finalizada la primera etapa, cuyo objetivo era absorber los excedentes de alcohol de melaza, sin extender los cultivos de caña. Se estableció una exención total de impuestos sobre la parte de alcohol que se mezclaba. El impuesto a los combustibles recaía sobre el 85% de la nafta, y el 15% restante no pagaba. Luego, en 1983 se lanzó la alconafta súper. Hasta 1987 quedaron 12 provincias integradas al plan, que consumían 250 millones de litros de alcohol anhidro por año. En los años siguientes las zafras no fueron buenas, por lo que no se pudo cubrir la demanda de alcohol. También influyó el hecho de que el Estado entendió que el programa tenía un alto costo fiscal y no actualizó los precios que fijaba la Secretaría de Energía para el alcohol, lo que llevó a que perdiera rentabilidad el negocio. Por otra parte, el precio internacional del azúcar recuperó rentabilidad y el plan alconafta fue dejado de lado poco a poco, hasta desaparecer.
14 Noviembre 2008 Seguir en 
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