Cinco metros bajo tierra, una luz central iluminaba el Cristo yacente sobre el altar y a la Virgen Dolorosa a su costado; las mismas imágenes que se usan el Viernes Santo para recordar la muerte de Jesús. La luz de una decena de velas y el sonido del agua (que allí emana naturalmente del suelo) fueron el contexto del encuentro que se realizó, ayer, en la cripta subterránea del colegio Tulio García Fernández para honrar a los difuntos. El evento estuvo enmarcado en el recorrido nocturno de "Visiones de la Muerte", que organizó el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán (MUNT) e incluyó al Espacio Cripta y al Cementerio del Oeste.
"Consideramos valioso dar un marco diferente a la memoria de los difuntos y hacerlo hoy para cambiarle el sentido a esta fecha que tratan de imponer como Halloween", remarcó el hermano Agustín Borzi, encargado de la organización en la cripta.
Sentido religioso
Un conjunto de símbolos cristianos y referencias sobre la muerte ambientaban el espacio de más de 50 metros de longitud, que aún conserva en las paredes la marca de humedad.
"Durante 40 años más de dos metros de agua cubrieron este lugar a causa del agua que emana de las napas freáticas. Ahora, las canaletas que se observan alrededor la encauza y una bomba la extrae", explicó Borzi a los asistentes que, concentrados junto al altar que funcionaba como escenario, escuchaban al sacerdote.
"Entendemos que esta fecha es para recordar a familiares o amigos difuntos que necesitan de nuestra oración", expuso el padre y agregó: "antes el diseño arquitectónico de las iglesias contemplaba una iglesia hundida, pensada en función de las almas del purgatorio y una en la superficie a la que asistían los hombres creados a imagen y semejanza de Dios, entendiendo, que en el cielo se encontraban los ángeles y los santos".

Concepción medieval
En el ala izquierda, en uno de los arcos que evidencian el diseño románico y pregótico de la construcción, se veían en una vitrina dos ejemplares de la "Divina Comedia", en la que Alighieri expuso sus visiones sobre el infierno, el purgatorio y el paraíso. "Son publicaciones que datan de 1800, una es la versión en español y otra en italiano", aclaró Borzi.
Aunque la idea inicial preveía la lectura de algunos fragmentos de la reconocida obra del escritor italiano, pocos minutos después de comenzar el padre aclaró que, "por falta de tiempo y para no demorar el recorrido previsto hacia el cementerio y el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán (MUNT)", no se leerían los textos que, prometían añadir la visión medieval que el autor plasmó hace más de 700 años.
El festejo de Halloween
"Es la primera vez que vengo a la Cripta. Impacta la construcción y la forma en la que la rescataron. Me pareció oportuno que organicen esta actividad porque cada vez son más los cristianos que celebran la fiesta pagana de Halloween", opinó Elsa de Totongi.
"Este tipo de evento es el único modo de poder vencer el festejo de Halloween, producto de la globalización, y una manera de dar a conocer el verdadero sentido que tiene para nosotros esta fecha", afirmó Beatriz Martínez.

Encuentro familiar
Próximo a la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de las almas del purgatorio, Rodolfo Torres, miraba asombrado el entorno. "Es espectacular este lugar. Te sentís como en las catacumbas. Jamás me imaginé que Tucumán pudiese tener un sitio como este", destacó.
Adultos, jóvenes y niños, algunos visitantes de localidades del interior de la provincia como Concepción y Aguilares, recorrieron la cripta y escucharon atentamente el "Lamento de las benditas almas del purgatorio", una poesía que hace referencia a la necesidad de la oración por los fieles difuntos y que, Borzi leyó en voz alta para todos los asistentes. Lejos de ser tenebrosa, la ambientación del lugar invitaba a la reflexión.
En el fondo, en medio de la oscuridad, un proyector mostraba en la inmensa pared imágenes de la obra La Piedad, de Miguel Angel, en la que se podía ver con lujo de detalle a Jesús y a la Virgen María. Conmovida, Ramona Fernández, observaba cada uno de los cuadros.
"Es un modo distinto de recordar a los seres queridos que ya no están. Las sensaciones se mezclan... la tristeza de no tenerlos pero la suerte de recordarlos con la esperanza de que están bien", expresó la mujer, que en silencio rezaba el rosario que sostenía en la mano.
En la salida, una imagen del ángel que representa el alma en pena, despedía a los asistentes que, con puntualidad, partieron hacia el cementerio del Oeste, caminando en peregrinación para continuar el recorrido que culminó en el MUNT.









