Suele decirse que uno de los fenómenos característicos de la actualidad es la judicialización de numerosos aspectos de la vida social. Con profundidad, el jurista Ricardo Guibourg cifró tal circunstancia en la crisis que afronta el Poder Legislativo para receptar las demandas de la comunidad. "Los ciudadanos descubrieron que el juez no puede cajonear nada. No es que confíen en los jueces tampoco. Pero, por lo menos, se dan cuenta de que, si les piden algo, los magistrados están legalmente obligados a darles una respuesta, que puede ser sí o no, pero deben hacerlo en cierto plazo y fundadamente. Esta es una garantía que no tienen ni de los legisladores ni del Poder Ejecutivo", subrayó.
El profesor emérito de Filosofía del Derecho de la Universidad de Buenos Aires y vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo medita cada concepto que expresa. "Los roles constitucionales están salidos de cauce. De acuerdo con la idea tradicional, lo central está en manos del Poder Legislativo, que formula las leyes y toma las grandes decisiones; el Ejecutivo las ejecuta, y el Judicial las hace cumplir. Pero, por alguna razón que sucede en muchos países, no sólo en el nuestro, el Legislativo está en crisis. Los ciudadanos votan por los legisladores, pero luego no se sienten representados y los menosprecian, muchas veces injustamente", explicó.
Otros tiempos
En la época en que los congresos o legislaturas gozaban de prestigio, según la tesis del director de la Maestría de Filosofía del Derecho de la UBA, los ciudadanos solían formular peticiones políticas o iniciativas a diputados y senadores, para que revirtieran una determinada situación que consideraban injusta. "Ahora, como no tienen confianza en que eso surta efecto, porque el legislador puede meter en un cajón esa propuesta y no tratarla, entonces, cambiaron la estrategia y se dirigen a los jueces", precisó.
La mutación no es sólo respecto del órgano al cual ahora destinan prioritariamente sus pretensiones los ciudadanos, sino del modo en que lo hacen. "Al juez ya no se le puede formular una petición política, sino que debe ser jurídica. Debo decirle: ?tengo un derecho que está siendo pisoteado y quiero que usted garantice que eso no sucederá más?", ejemplificó Gibourg.
El jurista, que disertó en las XXII Jornadas Argentinas de Filosofía Jurídica y Social, advirtió que el corolario de la nueva situación es: "como hay que garantizar la existencia de derechos, toda la formulación del sistema jurídico está cambiando. Lo que antes eran normas, ahora son cada vez más principios, derechos, etcétera. Esta enorme manera de fundar las cosas genera una gran dispersión de significados y una mayor inseguridad de qué es lo que el derecho realmente dice".








