Durante su época de futbolista formó una recordada dupla con Walter Jiménez, jugando para Central Córdoba de Santiago del Estero, su provincia natal. Ahora, retirado de la actividad, forma parte del cuerpo técnico de Concepción FC y es el asistente de Américo Valoy, otro comprovinciano que dejó su huella en el fútbol tucumano. Juan Carlos Roldán, uno de los mejores jugadores que dio Santiago del Estero en las últimas décadas, sigue ligado al fútbol pero cumpliendo otra función.
Dueño de un talento natural que le permitía marcar diferencias técnicas sobre los rivales, Roldán reconoce que los tiempos han cambiado. "El aspecto físico cobró demasiada importancia y con una buena preparación alcanza para destacarse en una competencia importante. Lo táctico marginó al jugador técnico y eso va en contra del nivel de juego. Antes había muchos buenos futbolistas que deleitaban al público. Desgraciadamente, si hoy un futbolista quiere tener éxito debe adecuarse al sistema para no terminar siendo marginado", comentó.
Tucumán le trae gratos recuerdos al asistente de Valoy, que cada vez que puede resalta los duelos que mantenían los equipos locales contra los santiagueños en la década del 80. "Sumar un punto aquí era un verdadera proeza. Había que estar concentrados hasta el último minuto. Los partidos eran parejos y de un nivel técnico extraordinario", señaló.
Santiago del Estero fue cuna de brillantes futbolistas. La lista es larga, aunque en los últimos años decreció. "Quién no se acuerda de Víctor Pereyra o de José Noriega, por dar un par de ejempleo. Ellos, como tantos, dejaron una imagen imborrable. Ahora los chicos que tienen condiciones se van a Buenos Aires. Esto conspira contra la calidad de los espectáculos que se observan actualmente".







