La salida de Claudio Borghi de Independiente y su reemplazo por el “siempre listo” Miguel Angel Santoro reiteró un antiguo criterio del fútbol argentino, donde el fusible siempre es el técnico ante una mala racha. Santoro volvió por sexta vez al “rojo”, y vale apuntar que tomando el dato de su primer paso como entrenador -la primera “emergencia” fue en 1980, cuando reemplazó a su ex compañero José Omar Pastoriza-, el respetado “Pepé” podría haber sido el Alex Ferguson de Independiente.
Borghi dirigió el equipo durante 17 partidos, con un saldo de nueve empates, cuatro triunfos y cuatro derrotas. El presidente del club, Julio Comparada, alegó: “con la vuelta de Santoro se confirma que hubo un error cuando se fue a buscar afuera lo que había en casa”.
En 12 años Independiente vio pasar a 17 entrenadores. Pero el “rojo” no es el único en estas lides: en Boca, Ricardo La Volpe duró 88 días. En Banfield, Patricio Hernández fue obligado a renunciar en la cuarta fecha del Clausura 2007. Colón vio pasar 22 técnicos en poco más de una década (en Belgrano fueron nada menos que 26) y Newell´s -con severas críticas al presidente Eduardo López- se “fagocitó” a 15 entrenadores.
Algunas críticas alcanzan a la Asociación de Técnicos que lidera Victorio Nicolás Cocco. Según José Varacka, “lo que se vive hoy no ocurrió nunca. No se respetan apellidos ni contratos”.
En esa línea de pensamiento, José Francisco Sanfilippo planteó que los técnicos hoy están a merced de la intolerancia de los hinchas, la crítica facilista de los periodistas y la falta de compromiso de los dirigentes. “A veces, los entrenadores son víctimas de los propios jugadores que ellos dirigen”, opinó.
El recordado zaguero Juan Carlos Guzmán le apuntó a la dirigencia, que respeta muy poco los nombres y apellidos ilustres. “A veces no hacen nada ante el insulto cobarde al entrenador, al que toman de espaldas y le arrojan proyectiles”, disparó.
10 Octubre 2008 Seguir en 







