Lo que le pasó a Del Potro es común. No porque sea el dedo del pie, sino porque la gran cantidad de partidos les provoca lesiones menores o mayores en cualquier lugar del cuerpo a los tenistas. Ellos están sometidos a una sobreexigencia brutal por el período de competencia y de entrenamientos entre torneo y torneo. El cambio de superficie influye en este tipo de lesiones. El deslizamiento del jugador en el cemento es diferente al del polvo de ladrillo y es más traumático. El pie no patina: frena. Y, por la misma inercia, se produce mayor roce con la zapatilla en el momento de los cambios de pasos y de ritmo. En ese lugar la herida tarda más en secarse porque es una superficie cubierta a la que no le da el aire. Si la uña se le salió, ese lugar queda sangrante, es mucho más húmedo y traumatizante; es más difícil de cicatrizar. Se deben aplicar polvos estringentes en lugar de cremas o de pomadas para secar la superficie. Es importante que esa zona esté bien vendada, bien acolchada y que la zapatilla tenga más justeza, que el pie no tenga tanto juego dentro de ella porque eso influiría negativamente. Respecto de lo emocional, si esto le hubiese pasado a Gaudio, diría que le afectaría; al “Gato” lo asustaba un mosquito y disminuía emocionalmente. A Del Potro, esta lesión en vía de curación no lo afectará porque mentalmente es muy fuerte.
10 Octubre 2008 Seguir en 
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