10 Octubre 2008 Seguir en 
Con mucha satisfacción he leído que la Academia Sueca finalmente premió con el Nobel al escritor Jean-Marie Gustave Le Clézio. Considero que es un escritor representativo no solamente de la literatura francesa contemporánea sino de la literatura a nivel global. Sin duda, su obra trasciende la frontera de la escritura francesa porque plantea cuestiones culturales que son comunes a todas las sociedades: una crítica al materialismo y una mirada observadora hacia los procesos políticos, como la colonización y descolonización. En este sentido, rescato una de sus publicaciones recientes "El africano", que tiene un carácter autobiográfico bastante marcado. En esta obra el autor vuelca su experiencia infantil en la vida de una colonia inglesa -Nigeria-, donde su padre médico trabajaba, y desde muy niño estuvo en contacto con los contrastes existentes entre las sociedades europeas y las sociedades africanas y sudamericanas.
Le Clézio ha sido un viajero incansable, incluso no vive en Francia, y sus obras lo confirman; a tal punto que muchos críticos lo han calificado como "el escritor nómada" por sus características.
Como muchos de nosotros, ha hecho del viaje una rutina de vida y un modo de conocimiento de los otros. Esos otros que pueden ser las comunidades nativas mexicanas, colombianas, africanas y que pueden ser también las sociedades europeas. Siempre el otro representado desde un espacio propio donde se destaca el sentimiento de alteridad.
La diferencia con el otro en la obra del francés se sintetiza en una conciencia humanista hacia el ser humano en general. Y esto se volcó en toda su obra: la idea de que hay otros diferentes, pero que hay cosas que los aúnan y acercan a todo hombre y a todas las sociedades: es el estatuto de la libertad de conciencia política, que todo ser humano debe tener en su propia comunidad y en el orden mundial.
Este es un sesgo humanístico muy importante en toda su obra; que hace que el premio Nobel que está recibiendo esté bien otorgado.Le Clézio, desde sus primeras obras -"Desierto"; "Diario de un buscador de oro" y "La guerra"- muestra su interés por el hombre. En sus textos se muestra cercano al existencialismo francés -ya que se forma en ese marco-; la escritura de Le Clézio ha tenido peso y, al igual que las vanguardias, se habla de su escritura como de ruptura. No obstante, también hay una línea que entronca con la tradición del pensamiento francés, que es el humanismo.
Le Clézio ha sido un viajero incansable, incluso no vive en Francia, y sus obras lo confirman; a tal punto que muchos críticos lo han calificado como "el escritor nómada" por sus características.
Como muchos de nosotros, ha hecho del viaje una rutina de vida y un modo de conocimiento de los otros. Esos otros que pueden ser las comunidades nativas mexicanas, colombianas, africanas y que pueden ser también las sociedades europeas. Siempre el otro representado desde un espacio propio donde se destaca el sentimiento de alteridad.
La diferencia con el otro en la obra del francés se sintetiza en una conciencia humanista hacia el ser humano en general. Y esto se volcó en toda su obra: la idea de que hay otros diferentes, pero que hay cosas que los aúnan y acercan a todo hombre y a todas las sociedades: es el estatuto de la libertad de conciencia política, que todo ser humano debe tener en su propia comunidad y en el orden mundial.
Este es un sesgo humanístico muy importante en toda su obra; que hace que el premio Nobel que está recibiendo esté bien otorgado.Le Clézio, desde sus primeras obras -"Desierto"; "Diario de un buscador de oro" y "La guerra"- muestra su interés por el hombre. En sus textos se muestra cercano al existencialismo francés -ya que se forma en ese marco-; la escritura de Le Clézio ha tenido peso y, al igual que las vanguardias, se habla de su escritura como de ruptura. No obstante, también hay una línea que entronca con la tradición del pensamiento francés, que es el humanismo.










