Una sátira corrosiva y eficaz
"Una guerra de película". Un grupo de estrellas de Hollywood filma una superproducción sobre la guerra de Vietnam; las cosas no salen como el productor quiere, por lo que el director decide intentar un arriesgado experimento para darle verosimilitud a la película; los actores vivirán entonces una verdadera odisea en la jungla. Por Juan Carlos di Lullo - Redacción de LA GACETA.
10 Octubre 2008 Seguir en 
Una recomendación: llegar temprano al cine. Los que no vean los primeros cinco minutos de la proyección se perderán una presentación original, desfachatada, creativa y muy a tono con la película que comienza a desarrollarse inmediatamente, y que termina de darle sentido a esas primeras (y desconcertantes) escenas. Ben Stiller (guionista, productor, director e intérprete) entrega una película divertida, sumamente entretenida, con momentos desopilantes y otros plagados de un humor reservado a los que conocen los entretelones de la cocina hollywoodense.
Pero la propuesta es válida y atractiva para todo tipo de público. Lo único que se necesita es sentarse en la platea sin prejuicios y disponerse a disfrutar de una sátira corrosiva, inteligente, profunda y sumamente divertida. El elenco es sorprendente: además del quinteto central, se destacan Nick Nolte (el caricaturesco asesor bélico de la película), Matthew McConaughey (el ambicioso representante de actores que quiere reflotar la imagen de su cliente) o Steve Coogan (el atribulado director británico al frente de la superproducción). Además de los cameos de Jon Voight, Jennifer Love-Hewitt o Tyra Banks (entre muchos otros) hay una impresionante caracterización de Tom Cruise que confirma su no siempre evidente talento actoral.
Pero el punto más alto del elenco está sin dudas en la personificación que logra Robert Downey, jr. (foto) en el rol del desquiciado actor australiano que vive a fondo sus papeles, al punto que se somete a un tratamiento que altera la pigmentación de su piel para encarnar al sargento afroamericano que interviene en la superproducción. Con guiños permanentes destinados a los amantes del cine (hay permanentes alusiones a -entre otras- películas emblemáticas del género, como "Pelotón" o "Apocalipsis, ahora"), el filme de Stiller redondea casi dos horas de sátira aguda en el atractivo envase de un auténtico entretenimiento.
Pero la propuesta es válida y atractiva para todo tipo de público. Lo único que se necesita es sentarse en la platea sin prejuicios y disponerse a disfrutar de una sátira corrosiva, inteligente, profunda y sumamente divertida. El elenco es sorprendente: además del quinteto central, se destacan Nick Nolte (el caricaturesco asesor bélico de la película), Matthew McConaughey (el ambicioso representante de actores que quiere reflotar la imagen de su cliente) o Steve Coogan (el atribulado director británico al frente de la superproducción). Además de los cameos de Jon Voight, Jennifer Love-Hewitt o Tyra Banks (entre muchos otros) hay una impresionante caracterización de Tom Cruise que confirma su no siempre evidente talento actoral.
Pero el punto más alto del elenco está sin dudas en la personificación que logra Robert Downey, jr. (foto) en el rol del desquiciado actor australiano que vive a fondo sus papeles, al punto que se somete a un tratamiento que altera la pigmentación de su piel para encarnar al sargento afroamericano que interviene en la superproducción. Con guiños permanentes destinados a los amantes del cine (hay permanentes alusiones a -entre otras- películas emblemáticas del género, como "Pelotón" o "Apocalipsis, ahora"), el filme de Stiller redondea casi dos horas de sátira aguda en el atractivo envase de un auténtico entretenimiento.







