Lo llevan en la sangre, en el alma y en la cabeza. Las artes marciales son su vida, aunque tienen algunos huecos para otras actividades, siempre relacionadas con lo físico. Los hermanos Silvana, Elías y Febe Gómez, viven la vida tal como se los ve en el reality show "Talento argentino", del que son finalistas. Pero no necesariamente están todo el tiempo vestidos así. Con sus coloridos trajes llegaron hasta LA GACETA para hacer la entrevista. "Es muy gracioso porque en la calle la gente nos grita y nos alienta, o por lo menos nos mira porque nos reconoce", cuenta Elías.
Hijos de entrenadores de kung fu, lo practican desde que aprendieron a caminar. "Ni se nos había ocurrido participar en el casting, pero mi mamá nos insistió", explica Febe, que tiene 20 años y es melliza de Elías. "Queremos difundir más esta disciplina, que fue incorporada en las olimpíadas de Beijing, y que se sepa que lo que muchos dicen que es kung fu no tiene nada que ver con la realidad", dice Silvana, de 23 años.
"Lo nuestro es algo nuevo, colorido, acompañado con música, y que muestra que el kung fu-wushu no es sólo golpe y patada", afirma con tono sereno.
Lo que vienen mostrando en "Talento argentino" es dulian, una disciplina que forma parte del kung fu, y que consiste en realizar coreografías a modo de danzas con movimientos que reproducen los combates y sus diferentes posiciones.
Ellos parten del concepto filosófico básico del kung fu, que en español se traduciría como "algo bien hecho". "No importa qué hagas; podés tocar la guitarra, y si lo hacés bien eso es kung fu... se aplica a todos los aspectos de la vida", confirma Silvana, que es la peleadora del grupo y obtuvo un premio nacional en full contact.
Elías, en cambio, prefiere las armas y los golpes de puño. "Pero él en realidad es puro paz y amor", acota su melliza entre risas. Febe parece no tener especializaciones, y se dedica a todas las disciplinas posibles.
Los tres estudian Educación Física y practican otros deportes. "Tratamos de complementar todo para hacer mejor lo que vayamos a encarar", confirma la mayor.
La pasión por el flamenco
Georgina Ragué tiene apenas 21 años, es finalista en el programa Talento Argentino, y cada vez que viaja a Buenos Aires tiene que firmar autógrafos en la Terminal de Omnibus. Un grupo de remiseros la vio aparecer hace unos días y a coro le cantaron "Quién te va a querer", la canción que interpretó en la televisión. "Estudio flamenco desde los 5 años, cuando vivíamos en La Plata, y desde los 8, cuando vinimos a Tucumán no me perdí curso o seminario", le cuenta Georgina a LA GACETA, desplegando su contagiosa simpatía. El tema es que en su casa, todos están en lo mismo: sus hermanos Gian Pierre toca el cajón flamenco y es quien la acompaña en sus shows; Antoine (de 7 años) también toca el cajón, y Lissette (de 9 años) canta y baila; y por si fuera poco, su madre es profesora de danza española. En sus espectáculos, además de Gian Pierre, la acompaña en la guitarra Allier Díaz.
Ragué es una de las cinco finalistas de la primera gala que se decidirá el domingo en Telefe por el voto del público; por eso es que insiste en que la voten con un mensaje de texto llamando al 9009, "Vot 5". Un solo dato será suficiente para presentarla: el domingo pasado, el jurado Maximiliano Guerra opinó que si Georgina viviese en España estaría trabajando con Joaquín Cortés.
- ¿Qué es el flamenco para vos?
- Es pasión, y es demostrar a la gente lo que uno está sintiendo, sea alegría o pena; es totalmente expresivo, es sanguíneo, porque circula por adentro. Y así soy yo, apasionada en la vida real, que cuando subo al escenario todo el baile y el cante me brotan. Hay luces y guitarra y me transformo y hago el personaje de esa letra que canto. Quizá sea eso lo que más conmueve al público.
- ¿Cómo fue toda la experiencia que estás viviendo?
- Todavía no lo puedo creer, aún no tomo mucha conciencia de donde estoy; sólo cuando veo la popularidad en mi barrio o en la Terminal de Omnibus. La producción nos cuida mucho, y somos muy solidarios entre todos los que participamos.







