09 Octubre 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- "El mundo está al borde de una recesión global, pero puede resolverla si actúa con rapidez, decisión y coordinación", advirtió hoy el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn. "No hay una solución nacional para una crisis como ésta y la solución es la cooperación. Insto a los países europeos a trabajar juntos", agregó, tras calcular que la recuperación podría llegar a fines de 2009.
El ex ministro francés de Finanzas aseguró comprender por propia experiencia lo difícil que es llegar a un acuerdo en el seno de la Unión Europea, pero aseguró que no existe alternativa. "No subestimo los problemas, pero la cooperación y la coordinación de las acciones son la clave del éxito", garantizó.
Luego, indicó que el FMI está dispuesto a retomar su papel como prestamista para cualquier miembro que lo necesite, un rol que casi había abandonado en los últimos años debido a la generalizada bonanza económica mundial. "Tenemos cientos de millones de dólares que podríamos usar en un año o menos. Y si fuera necesario más, contamos con los recursos para conseguirlo", afirmó, ante las dudas sobre la liquidez del organismo.
En el análisis de la situación económica global, el jefe del FMI reconoció que hubo una cadena de errores tanto en los grupos reguladores como en los de control, que no detectaron a tiempo las dimensiones de la mayor crisis desde la Gran Depresión de 1929. "Todos subestimamos la dimensión de este crac", reconoció.
Además, contradiciendo los postulados históricos del organismo, el funcionario apoyó la intervención de los Estados en el sector bancario, tanto mediante la capitalización como con la oferta de garantías a los depósitos.
El funcionario comentó que activó un mecanismo de financiamiento de emergencia usado por última vez en la crisis asiática, en 1997, como una manera de acelerar la aprobación de créditos. "Servirá para que el FMI pueda responder rápidamente a los problemas de los países emergentes, que sentirán los efectos de la restricción del crédito y la merma de los precios de las materias primas", explicó. (DyN-NA)
El ex ministro francés de Finanzas aseguró comprender por propia experiencia lo difícil que es llegar a un acuerdo en el seno de la Unión Europea, pero aseguró que no existe alternativa. "No subestimo los problemas, pero la cooperación y la coordinación de las acciones son la clave del éxito", garantizó.
Luego, indicó que el FMI está dispuesto a retomar su papel como prestamista para cualquier miembro que lo necesite, un rol que casi había abandonado en los últimos años debido a la generalizada bonanza económica mundial. "Tenemos cientos de millones de dólares que podríamos usar en un año o menos. Y si fuera necesario más, contamos con los recursos para conseguirlo", afirmó, ante las dudas sobre la liquidez del organismo.
En el análisis de la situación económica global, el jefe del FMI reconoció que hubo una cadena de errores tanto en los grupos reguladores como en los de control, que no detectaron a tiempo las dimensiones de la mayor crisis desde la Gran Depresión de 1929. "Todos subestimamos la dimensión de este crac", reconoció.
Además, contradiciendo los postulados históricos del organismo, el funcionario apoyó la intervención de los Estados en el sector bancario, tanto mediante la capitalización como con la oferta de garantías a los depósitos.
El funcionario comentó que activó un mecanismo de financiamiento de emergencia usado por última vez en la crisis asiática, en 1997, como una manera de acelerar la aprobación de créditos. "Servirá para que el FMI pueda responder rápidamente a los problemas de los países emergentes, que sentirán los efectos de la restricción del crédito y la merma de los precios de las materias primas", explicó. (DyN-NA)







