
El presente de River es horrible por donde se lo mire. Aunque parezca mentira, ocupa el antepenúltimo puesto de la tabla del torneo Apertura y, lo que es peor aún, no juega a nada. Demasiadas contras para un grande del fútbol argentino.
Ante Gimnasia y Esgrima La Plata tuvo otra tarde para el olvido. Sólo creó peligro con sus “enanos” Diego Buonanotte y Mauro Díaz, y trató de sorprender con los cabezazos de Santiago Salcedo o con algún que otro remate de larga distancia de Leonardo Ponzio o de Augusto Fernández. Para colmo, en el complemento, se refugió en su campo y jugó de contra, estrategia a la que normalmente recurren los equipos chicos.
Está fuera de discusión que Diego Simeone apostó sus fichas a pelear por la Sudamericana, pero no por ello debe penar en el torneo Apertura. Ayer su equipo enfrentó a un rival que venía en picada y que sólo pelea por mantener la categoría, y apenas si pudo conseguir un empate. Dentro de 15 días enfrentará a Boca y deberá ganar para superar este papelón










