Menos de 40 minutos demandó al congreso provincial del Partido Justicialista la aprobación del proyecto de demolición de la casona ubicada en Rivadavia 157, que desde hace más de 50 años aún alberga al PJ.
En Monteros y sin la presencia de la presidenta del PJ, Beatriz Rojkés de Alperovich, 76 congresales participaron de la reunión convocada al solo efecto del tratamiento del proyecto de construcción del nuevo edificio. En rigor, una sola objeción recibió la idea de demoler el centenario inmueble (fue construido en 1900): el ex senador provincial Hugo Lazarte planteó la necesidad de que el diseño y la construcción de la nueva sede se efectúen mediante licitación pública. Por ello, se abstuvo al momento de votar.
El primero en exponer los beneficios del proyecto fue el presidente del congreso, Alberto Olea. El intendente de Monteros justificó la urgencia atento a las posibilidades económicas del partido. Además, advirtió que sería contraproducente dilatar el proyecto por la crisis económica que se avecina y por el constante incremento de los precios.
En el apoderado legal del PJ, Marcelo Caponio, recayó la tarea de detallar el estado contable del justicialismo. El secretario de Gobierno informó a los congresales que el partido posee $ 600.000 en su cuenta corriente y que los ingresos mensuales se triplicaron con respecto a años anteriores. Esto, según explicó, se debe a que también realizan aportes los funcionarios del Poder Ejecutivo, de las intendencias y de las comunas rurales. Por ese concepto, el PJ recauda $ 72.000 por mes.
Afirmó que se concretó un cotejo de precios entre constructoras locales y que la mejor oferta la hizo la empresa Tensolite. El nuevo edificio insumirá $ 2,5 millones: se pagará un anticipo de $ 500.000 y 29 cuotas de $ 71.000. El contrato se firmará durante la próxima semana para que las obras, que se extenderán por dos años, comiencen en 15 días.







