Cartas de lectores

08 Septiembre 2008

HOMENAJE A ROUGES
  Al enterarme en LA GACETA del 1/9, sobre el homenaje que la Academia Nacional de Ciencias le brindó a Alberto Rougés, una de las personalidades de la “Generación del Centenario”, me emocioné muchísimo pues el distinguido tucumano realizó intensas tareas silenciosamente por la grandeza de la UNT. Destacado en el campo de la Filosofía, fue autor de una gran obra: “Las jerarquías del Ser y la Eternidad” (1943). Fue suya la idea de formar un instituto que, a la muerte de Miguel Lillo, preservara su biblioteca y sus colecciones. La UNT y el gobierno deben rendir homenaje a este prestigioso comprovinciano, clave en la vida cultural de Tucumán y figura trascendental del pensamiento filosófico americano.

Hugo Alberto Madrid
Los Alamos 69
Barrio San José de Calasanz
Villa Carmela (Tucumán)



ANSES
  Desde el 4/10/07 reclamo por el descuento que de mi pensión se efectúa para el Subsidio de Salud, lo que no corresponde, de acuerdo con lo que el Ipsst le indicó a la Anses. Cabe consignar que en la retroactividad no descontó, pero en la mensualidad, sí. Ese primer reclamo fue contestado dos meses después por el sector Beneficiarios Liquidaciones UDAI Tucumán en forma negativa. El 12/2/08 volví a reclamar y reiteré el reclamo, ya con 17 folios, el 28/4/08. En julio pude comunicarme por teléfono y ¡Oh! albricias!: el trámite estaba resuelto favorablemente, y en espera de normativa en Buenos Aires. Cobré agosto pero sigue el descuento. Ya llevamos 12 meses y me pregunto: ¿cuánto más deberé esperar para que dejen de descontar y me reintegren lo retenido? La verdad, me aflijo porque en dos meses cumpliré 82 años.

Carlota Olga Fellner
Jujuy 836
San Miguel de Tucumán



UN POETA Y LA CULTURA
  Respondo a Donato Grima (carta 5/09) con datos que él conoce. En marzo de 1972 entré a trabajar en la oficina de prensa del entonces Ministerio de Bienestar Social. En el 75 dicha oficina fue desmantelada por la Ley de Prescindibilidad, que dejó a algunos sin trabajo y a otros nos envió a diferentes destinos; en mi caso fui trasladado a una oficina de Compras y Presupuestos. En agosto del 76, luego del golpe militar, se creó la Dirección de Comunicación Social, a donde fuimos a parar algunos empleados rejuntados de aquí y de allá, capaces de cumplir tareas periodísticas, más otros nombrados ex profeso (por entonces yo estaba en la oficina de Prensa de la Municipalidad). Permanecí en ese empleo hasta julio de 1977, cuando fui dejado cesante por la ley conocida como de Seguridad Nacional, reservada para gente a la que se le atribuían “actividades subversivas”, y a cualquiera que resultara molesto a las autoridades. El día que me comunicaron mi despido, el secretario desplegó sobre su escritorio un sinfín de anónimos en mi contra y una antología de cuentos (publicada en Rosario en 1975) donde en un relato yo me “mofaba”, según sus palabras, de la autoridad militar. Joven petulante e inexperto como era, me negué a desdecirme de lo allí publicado y pagué las consecuencias. Ese secretario (teniente coronel Carreras), más el coronel Ballofet y el general Bussi firmaron mi salto al vacío. A partir de entonces, y hasta el bendito 10 de diciembre de 1983, no pude conseguir ningún trabajo con buena remuneración en el área privada, porque la famosa Ley de Seguridad me impedía disponer de un certificado de buena conducta, requisito ineludible en aquellos años de sangre y fuego. No quiero mencionar ahora la animosidad del señor Grima hacia mí, comenzada bastante antes del golpe, ni tampoco voy a mencionar (injustamente) a la persona que, sin conocerme, me arrancó de las manos de los militares de entonces, cuando me trasladaban en un celular al incierto destino que siguió tanta gente.

Rogelio Ramos Signes
rogelior@tucbbs.com.ar


JUICIO (I)
Quiero referirme a la polémica ocasionada en virtud de la mención realizada por el general Bussi a la persona de Fernando López de Zavalía, en el marco del juicio que terminó hace pocos días, y que motivó la reacción de su hijo Fernando. Si bien comparto y entiendo el criterio según el cual todo hijo tiene el derecho de defender el buen nombre de su padre, en el caso que nos ocupa, creo que Bussi en ningún momento ha lesionado el honor y el buen nombre del prestigioso jurista tucumano al hacer alusión a su persona en el mencionado juicio. Pienso que la polémica suscitada se produce en un momento en donde algunos sectores, amparados por el Gobierno, intentan instalar en la sociedad la idea de que el solo hecho de haber participado como asesor o funcionario en el último gobierno militar, implica por sí mismo, y sin el menor análisis del caso en particular, un desmedro personal para aquel asesor o funcionario. Basta con mencionar en tal sentido los casos ocurridos en nuestra provincia (Goane, Sassi Colombres, Morelli) o el absurdo de pedir que se desplace de su actual cargo a Mauricio Guzman por haber sido funcionario del gobierno de Bussi entre 1995 y 1999; es decir, en un gobierno democrático elegido con el apoyo de un amplio sector de la sociedad tucumana. A diferencia de Fernando López de Zavalía (h), creo que Bussi, lejos de agraviar la figura de su padre, se refirió a él con respeto y admiración. Resulta igualmente difícil encontrar algún tucumano de buena voluntad que no valore la honestidad, enorme capacidad y hombría de bien del doctor López de Zavalía. En reconocimiento justamente a estos atributos, es que Bussi supo convocarlo como candidato en múltiples oportunidades, siendo electo jurisconsulto tucumano, que supo honrar con creces.


Alfredo Terán de Zavalía
Congreso 490 (2º “A”)
S. M. de Tucumán



JUICIO (II)
  En relación con la carta publicada en esta sección, suscripta por el legislador Ricardo Bussi, simplemente quiero aclararle que mi padre, Clímaco Juan Gastón de la Peña, jamás tuvo ni tendría charlas sobre temas políticos con quien considera una persona absolutamente nefasta. Me refiero concretamente a su padre, Antonio Domingo Bussi. Ello, por una cuestión de principios; los mismos que a lo largo de toda su vida lo llevaron a obrar, tanto en política, en la magistratura o en el ejercicio de su profesión, con la dignidad y corrección de una persona de bien. No obstante ello, como es su padre, y no el mío el que está siendo juzgado, quería expresarle que como cristiano realmente espero que Dios se apiade de él. Por último, le aclaro que mi padre trabaja desde los 18 años y todo lo que tiene se lo ganó honradamente; sin dobleces, cosa que dudo que se pueda afirmar de muchos políticos.

Félix de la Peña
felix102@climacus.com.ar


CABLES COLGANTES

En la calle Junín, entre Córdoba y San Juan, los vecinos contamos con un impresionante cablerío, que vaya uno a saber a qué dependencia o empresa corresponden. Todo ese entramado cuelga no sólo sobre la calle sino también sobre las veredas, a una altura que una persona adulta puede rozarlos. Sería de esperar que las autoridades intimen a las empresas que así dejaron los cables a que los retiren o, caso contrario, que  solucionen el problema.

Raquel Poltorak
adrfyurco@arnet.com.ar


Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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