La relación que se estableció en Tucumán entre los deportes individuales y colectivos con el Estado se hace cada día más estrecha. Son pocas las actividades y los deportistas que no apelaron en los últimos tiempos al innegable oxígeno que les representa contar con un apoyo económico oficial, directo a través del Ejecutivo e indirecto, vía comunas, municipios y entidades, como la Caja Popular de Ahorros, de modo de poder seguir adelante con sus campañas, su organización, incluso su subsistencia. Esta situación marca sin dudas una retracción en lo referido al sector privado, que invierte a cuentagotas en la promoción deportiva. También pone bajo análisis qué tipo de controles se imponen una vez decididas las ayudas y de qué forma llegan estos dineros públicos a los destinatarios.
El automovilismo, fundamentalmente el rally, es la disciplina que en los últimos tiempos recurrió con mayor asiduidad al apoyo oficial. De este modo, ante cada campeonato se diagraman fechas de acuerdo con el interés de las ciudades del interior por albergar la competencia. De hecho, en los últimos años, el fenómeno llevó a que organizar una carrera por iniciativa privada fuera una rara avis. En ese contexto, también la organización de la competencia por el Campeonato Argentino tiene dependencia directa del auspicio provincial. Pero no es esta disciplina la única de la actividad motor que depende de estas ayudas para seguir en pie: el motocross lo viene haciendo hace algún tiempo, también el karting de tierra, e incluso el fin de semana se sumó el enduro.

En este contexto se han dado en los últimos tiempos verdaderos polos de desarrollo para los deportes mecánicos. Quizás, los casos de Graneros y de Famaillá sean los paradigmáticos, pues se trata de municipios donde hay carreras de todo tipo, en diferentes épocas del año. El tema no es casual e incluso alcanza características especiales desde el punto de vista en que ya se convirtió en una costumbre efectuar conferencias de lanzamiento de cada competencia en la Casa de Gobierno, en los propios municipios o incluso en el Ente Tucumán Turismo.
Este último punto se extiende a variadas disciplinas: el parapentismo recibió un fuerte impulso en organización de torneos e incluso se lo incluyó dentro de la promoción turística que se hace de Tucumán; el mountain bike recibió un trato similar; el fútbol, a través de los principales clubes, consiguió subsidios los que, en algunos casos, les permitieron ampliar la capacidad de los estadios; el voley y el básquet lograron organizar torneos nacionales. En todos los casos, la fuerza organizativa tucumana y la dinámica que se impone no tiene descanso y casi todas las semanas se está frente a un espectáculo de envergadura, en la que el apoyo oficial resulta determinante.

Este especial panorama marca, de alguna manera, el interés por mantener activa la plaza, al tiempo de otorgar a los pobladores de toda la provincia la posibilidad de ser protagonistas de espectáculos. También resulta importante el impulso turístico, interno y externo, a partir del ya conocido desplazamiento humano que se genera. Sin embargo, la dispersión de esfuerzos deja entrever que no todas las actividades se ven beneficiadas, en desmedro de muchas que también son merecedoras de ayuda y apoyo.
Así como desde esta columna se reclama en forma permanente la necesidad de una política más ambiciosa y precisa en el fomento del deporte, también sería bueno determinar sistemas de control para que tanto y fundamental apoyo a ciertas actividades no sea sólo un proceso inconducente que nada deje, más allá de un beneficio esporádico y oportunista.







