29 Agosto 2008 Seguir en 
Como se preveía, las tensiones entre la oposición y el oficialismo dominaron la veloz sesión de ayer, con la cual la Legislatura abandonó un letargo de 56 días. Denuncias, chicanas, enojos y hasta encontronazos se produjeron en el recinto. Incluso, llegó a haber coerción física y hasta amenazas en las barras que ocupa el público. (ver "Lo hostigaron...")
Las hostilidades comenzaron temprano, durante las manifestaciones generales, y fueron iniciadas por el oficialismo, que embistió contra los cuestionamientos del radical José Cano respecto de obras del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu).
El legislador Alfredo Quinteros, tal como había trascendido, defendió las economías de obra impulsadas por el Ipvdu, explicó que los ítems de construcción que se suprimen no implican eliminar paredes o techos sino sólo cambiar materiales de mampostería y usar perfiles en vez de correas. "Invito a Cano a que, en vez de ir a los medios, acuda a la Justicia si tiene algo que denunciar", desafió el justicialista.
El radical no se hizo esperar. "No tengo jefe político ni condicionamientos económicos. Lo que haga y a dónde vaya dependen de mis convicciones", respondió. Cano recalcó que sólo había hecho menciones a acuerdos del Tribunal de Cuentas, recalcó que su función es controlar al Ejecutivo y ratificó que el Ipvdu cometió serias improlijdades. "Es increíble que presupuesten limpieza de pozos en zonas donde las casas tienen letrinas", disparó. No fue lo último que dijo sobre el Ipvdu. (ver "El Ipvdu...")
El opositor Esteban Jerez se sumó al planteo de Cano y recordó que se encuentra activa la causa en la Justicia Federal, abierta a partir de una denuncia suya, en la que se investiga presunta malversación de fondos públicos y estafa en perjuicio del Estado, por presuntos sobreprecios en Lomas de Tafí. "No hay que olvidarse y hay que ser respetuoso de la investigación judicial", recordó.
El peronista José Teri contestó que por culpa de esa denuncia, el emprendimiento habitacional se había demorado siete meses.
El contragolpe
El contraataque fue de la oposición. Cano sostuvo que el reclamo de calidad institucional significa no sólo respetar la división de poderes sino también que el Gobierno que debe hacer cumplir la ley, respete sus propias normas. "Pero hay un informe lapidario elaborado el 8 de julio por Defensa Civil, que advierte sobre la inseguridad de las tribunas montadas en el hipódromo para el acto del día siguiente. No fue tenido en cuenta. Y el 9 de julio murió Juan Miguel Valdez. Ya no es un accidente. Y ya fui a la Justicia con ese documento", aseveró.
Su intervención motivó que el presidente subrogante, Sergio Mansilla, se pronunciara por primera vez sobre la nota en la que se consigna que él fue advertido sobre los riesgos de esas estructuras. "40 días después de la tragedia, sale un informe que no guarda los cánones, porque no ingresó por mesa de entradas. La Justicia investiga. Lo único cierto es que me vieron en ese acto, como en muchos, porque soy peronista: apoyo al Gobierno en las buenas y en las malas. Si hubo negligencia, la vamos a descubrir. Iremos hasta las últimas consecuencias", aseguró.
Reyerta final
El último encontronazo se produjo cuando se discutió la puesta en venta de lotes fiscales de Yerba Buena. El Gobierno dictó un DNU para enajenar 27 terrenos, pero la Cámara rechazó la medida porque 12 ya tienen afectación: uno está donado a una ONG y los otros fueron convertidos en plazoletas.
La enajenación, avalada por 37 oficialistas, fue duramente cuestionada por los opositores. Jerez dijo que se descapitaliza al Estado cuando se venden propiedades para comprar vehículos y máquinas viales. Osvaldo Cirnigliaro afirmó que el Gobierno pone en venta directa lo que no pudo rematar con el Activo por Activo. Y Cano dijo que el alperovichismo tiene una lógica meramente inmobiliaria.
Irónicamente, el peronista Raúl Hadla aseguró que Cano había conseguido que ya no se extrañara en el recinto al ex legislador Alejandro Sangenis (MP3), "porque todos los días sale con una denuncia". El radical lo retrucó. "Hadla consiguió que no extrañemos a José Costanzo: todo lo que dice mueve a risa", le espetó, en obvia alusión al pasado de humorista del actual concejal capitalino.
La respuesta encolerizó a Hadla. "Este payaso hizo 200 obras públicas en Alberdi", gritó enojado. Víctimas de su ira fueron sus propios "compañeros". "También tengo proyectos, muchos de los cuales fueron plagiados en la pasada gestión y en esta", denunció.
Las hostilidades comenzaron temprano, durante las manifestaciones generales, y fueron iniciadas por el oficialismo, que embistió contra los cuestionamientos del radical José Cano respecto de obras del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu).
El legislador Alfredo Quinteros, tal como había trascendido, defendió las economías de obra impulsadas por el Ipvdu, explicó que los ítems de construcción que se suprimen no implican eliminar paredes o techos sino sólo cambiar materiales de mampostería y usar perfiles en vez de correas. "Invito a Cano a que, en vez de ir a los medios, acuda a la Justicia si tiene algo que denunciar", desafió el justicialista.
El radical no se hizo esperar. "No tengo jefe político ni condicionamientos económicos. Lo que haga y a dónde vaya dependen de mis convicciones", respondió. Cano recalcó que sólo había hecho menciones a acuerdos del Tribunal de Cuentas, recalcó que su función es controlar al Ejecutivo y ratificó que el Ipvdu cometió serias improlijdades. "Es increíble que presupuesten limpieza de pozos en zonas donde las casas tienen letrinas", disparó. No fue lo último que dijo sobre el Ipvdu. (ver "El Ipvdu...")
El opositor Esteban Jerez se sumó al planteo de Cano y recordó que se encuentra activa la causa en la Justicia Federal, abierta a partir de una denuncia suya, en la que se investiga presunta malversación de fondos públicos y estafa en perjuicio del Estado, por presuntos sobreprecios en Lomas de Tafí. "No hay que olvidarse y hay que ser respetuoso de la investigación judicial", recordó.
El peronista José Teri contestó que por culpa de esa denuncia, el emprendimiento habitacional se había demorado siete meses.
El contragolpe
El contraataque fue de la oposición. Cano sostuvo que el reclamo de calidad institucional significa no sólo respetar la división de poderes sino también que el Gobierno que debe hacer cumplir la ley, respete sus propias normas. "Pero hay un informe lapidario elaborado el 8 de julio por Defensa Civil, que advierte sobre la inseguridad de las tribunas montadas en el hipódromo para el acto del día siguiente. No fue tenido en cuenta. Y el 9 de julio murió Juan Miguel Valdez. Ya no es un accidente. Y ya fui a la Justicia con ese documento", aseveró.
Su intervención motivó que el presidente subrogante, Sergio Mansilla, se pronunciara por primera vez sobre la nota en la que se consigna que él fue advertido sobre los riesgos de esas estructuras. "40 días después de la tragedia, sale un informe que no guarda los cánones, porque no ingresó por mesa de entradas. La Justicia investiga. Lo único cierto es que me vieron en ese acto, como en muchos, porque soy peronista: apoyo al Gobierno en las buenas y en las malas. Si hubo negligencia, la vamos a descubrir. Iremos hasta las últimas consecuencias", aseguró.
Reyerta final
El último encontronazo se produjo cuando se discutió la puesta en venta de lotes fiscales de Yerba Buena. El Gobierno dictó un DNU para enajenar 27 terrenos, pero la Cámara rechazó la medida porque 12 ya tienen afectación: uno está donado a una ONG y los otros fueron convertidos en plazoletas.
La enajenación, avalada por 37 oficialistas, fue duramente cuestionada por los opositores. Jerez dijo que se descapitaliza al Estado cuando se venden propiedades para comprar vehículos y máquinas viales. Osvaldo Cirnigliaro afirmó que el Gobierno pone en venta directa lo que no pudo rematar con el Activo por Activo. Y Cano dijo que el alperovichismo tiene una lógica meramente inmobiliaria.
Irónicamente, el peronista Raúl Hadla aseguró que Cano había conseguido que ya no se extrañara en el recinto al ex legislador Alejandro Sangenis (MP3), "porque todos los días sale con una denuncia". El radical lo retrucó. "Hadla consiguió que no extrañemos a José Costanzo: todo lo que dice mueve a risa", le espetó, en obvia alusión al pasado de humorista del actual concejal capitalino.
La respuesta encolerizó a Hadla. "Este payaso hizo 200 obras públicas en Alberdi", gritó enojado. Víctimas de su ira fueron sus propios "compañeros". "También tengo proyectos, muchos de los cuales fueron plagiados en la pasada gestión y en esta", denunció.
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