21 Agosto 2008 Seguir en 
Dicen que no hay que dramatizar, que no hay polémica, que no hay pelea, que está todo bien. Dicen una cosa, pero hacen todo lo posible por demostrar lo contrario. Se mojan la oreja para el público, pero se reúnen a solas para dar indicios de que todo está bien. El gobernador, José Alperovich, asegura que no está enojado con el intendente, Domingo Amaya, y este sostiene que no está molesto con su jefe político.Si todo está bien, ¿por qué se pelean?, o bien ¿por qué quieren mostrar que están peleando? ¿A quién quieren atraer?, o ¿de quién se quieren distanciar? Con su actitud el jefe municipal recibió la simpatías de aquellos que están enfrentados con el titular del Poder Ejecutivo. Su veto no fue ingenuo. Jugó e hizo jaque en un partido que aún no finaliza. Anoche el rey movió sus concejales peones y los convidó con un asado.
Alperovich ya sabe con cuántos adláteres cuenta y a quiénes suma el intendente. Fiel a su estilo, sólo quiere aterrorizar a Amaya, demostrarle que el dueño del municipio sigue siendo él, por más que el intendente diga lo contrario.
En la próxima sesión del Concejo Deliberante finalizará la partida. De Alperovich depende que sea un vergonzante jaque mate o unas pacíficas tablas.










