La bandera lució como en La Ciudadela

Los hinchas de San Martín se hicieron sentir en el "Cilindro" de Avellaneda y sólo les faltó el festejo en el final.

CONTRASTE. Roldán sonrió hasta el minuto 89. Nadie esperaba el gol.FOTOBAIRES
CONTRASTE. Roldán sonrió hasta el minuto 89. Nadie esperaba el gol.FOTOBAIRES
16 Agosto 2008
BUENOS AIRES (Enviado especial, José Miguel Manrique).- "Ciudadé... Ciudadé..." El grito de la hinchada de San Martín retumbó en cada rincón del "Cilindro" de Avellaneda. Eran la 19.50 y los visitantes parecían locales. A esa hora, ya había más de 1.500 personas en la cabecera ubicada sobre la calle Colón. Una bandera enorme había sido instalada en la parte superior y varias docenas ya estaban colgadas. Fue el presagio de una noche que quedará en el recuerdo de los simpatizantes "santos", que tuvieron vía libre para alentar al equipo en terreno rival después de 13 meses, debido a la veda impuesta en las canchas del ascenso. Y lo hicieron con el equipo jugando en Primera.
"Hay más de 3.500 hinchas alentando a los tucumanos", dijeron en la transmisión televisiva. "Me parece que llegan a los 5.000", comentó el periodista de un diario nacional. Una cifra que pocos equipos pueden darse el lujo de llevar de visitante.
Muchos viajron de Tucumán. "Lamentablemente muchos se quedaron allá porque no quedaban butacas disponibles. Para el próximo viaje pondremos dos micros", comentaron Silvia Ayusa y Nicolás Robles, los responsables del grupo que llegó desde Concepción. La mayoría reside en Buenos Aires y era sencillo identificarlos: ellos pasaron por el puesto que un vendedor ambulante instaló sobre la calle Corbatta ofreciendo camisetas, gorros, banderas y bufandas de San Martín.
El gran momento llegó a los 10 minutos del primer tiempo cuando sacaron la bandera gigante que cubrió toda la tribuna, como si estuvieran en La Ciudadela. El entusiasmo fue creciendo con el rendimiento del equipo, mientras la parcialidad local quedaba en silencio y aparecían los murmullos por el desempeño de los dirigidos por Claudio Borghi.
"Vamos los santos que tenemos que ganar" se escuchó al promediar el segundo tiempo, cuando los locales comenzaban a impacientarse. El equipo de Roldán lució sólido y sus parciales se ilusionaron. Pero en el fútbol hay que estar atento hasta el minuto final. Ahí falló San Martín. Gandín anotó el gol en el minuto 89 y la alegría se mudó a la otra tribuna. Una lástima. El equipo y la hinchada merecían otro final.

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