Llega otra semana de vértigo

El decreto de reestatización de Aerolíneas y el giro de partidas a esa empresa dejan mal parado al joven superministro Massa. Las movidas del jefe del Senado.Por Angel Anaya - Columnista.

16 Agosto 2008
Buenos Aires.- El debate sobre Aerolíneas Argentinas se está tornando cada vez más dificultoso para el Gobierno y afecta especialmente el perfil contemporizador del jefe del Gabinete, Sergio Massa, que, tras haber asumido su cargo, fue invitado por la Presidenta y por Julio de Vido a firmar el proyecto estatizador que ni siquiera había leído. Massa suscribió poco después reasignaciones de partidas presupuestarias mediante superpoderes delegados por el Congreso y la ley de  administración financiera, por $ 475,2 millones, de los que $ 295 millones fueron al pago de sueldos de la compañía de bandera en discusión. Esas reasignaciones ya tenían previstos destinos anteriormente reasignados del Presupuesto vigente, por el  ex jefe del Gabinete Alberto Fernández.
La aparición de esos hechos en el Boletín Oficial dejan mal parado el perfil del superministro, de quien dos días antes Lilita Carrió había dicho que fue una buena designación. Encerrado entre las rejas de la complejidad kirchnerista, Massa ha debido igualmente desestimar los cambios en el Indec, para los que el matrimonio presidencial espera a que la prensa y las versiones se silencien, en otra operación contra natura. Si en algún momento el alcalde de Tigre con licencia pareció con vuelo suficiente para plantear los temas con ductilidad, ha perdido ya su vuelo propio, como también lo demuestra que sea el superkirchnerista ministro Florencio Randazzo quien dialogue con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti para la discusión de recursos de la conflictuada provincia.
 
El crucigrama del Indec
Seguramente, hubiese provocado un conflicto mayor si la presidenta, Cristina Fernández, hubiera viajado a la capital paraguaya para asistir a la asunción de Lugo sin delegar el poder en el vicepresidente, Julio Cobos, pues en el Congreso y hasta en la Justicia podría haberse planteado el deber constitucional de hacerlo.
Los observadores imparciales de las relaciones entre ambos desde el debate del Senado, que hoy cumple exactamente un mes, piensan que esas horas de ausencia de Cristina  del país, no debieron ser utilizadas por el vicepresidente en ejercicio del poder, para su variado repertorio de declaraciones adversas a la política oficial, incluyendo su concurrencia a la feria rural de Junín, uno de los centros, con Gualeguaychú, más activos de la protesta rural.
Las movidas de Cobos constituyen un termómetro para medir la temperatura de otra crisis en ciernes y en este caso de la delegación del poder presidencial están siendo observadas como aceleradas. Simultáneamente, la Comisión de Enlace rural ha intervenido en el plan gubernamental de tratar el conflicto provincia por provincia, haciéndose presente en la bonaerense con un inédito espíritu coloquial del gobernador Daniel Scioli, para reiterar que sus integrantes seguirán planteando sus demandas igualmente en el Congreso, donde esperan hacerlo con el conglomerado opositor que rechazó la Resolución 125.
Mientras tanto, en el Calafate, de vuelta ya Cristina, el fin de semana deberá resolverse el interminable crucigrama del Indec. (De nuestra Sucursal)   

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