Traje de etiqueta, hasta 1946
En las fechas patrias, el atuendo oficial era el frac. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.
07 Agosto 2008 Seguir en 
Cuando se examinan las viejas fotografías oficiales, desde mediados del siglo XX hacia atrás, hay una escena que se reitera: la marcha de las autoridades, ida y vuelta, vestidas de gala, por el breve trayecto que separa la Casa de Gobierno (y antes el Cabildo) de la Catedral. Era la exposición pública del equipo de gobierno que asistía al Te Deum y luego, de regreso al edificio oficial, presenciaba el desfile militar. Hasta 1946, en esas ceremonias las autoridades estaban vestidas de riguroso frac, con chaleco negro y galera. En la comitiva, algunos se permitían variar el atuendo y ataviarse con "jaquette" y sombrero bombín. Pero lo cierto es que en el grupo chispeaba el reflejo de los sombreros cilíndricos y de los puños de plata de los bastones. Radicales o conservadores, ninguno modificaba ese atuendo protocolar. El gobernador radical Octaviano Vera, por ejemplo, podía movilizar sus huestes con una alpargata en la punta de una caña en los años 1920; pero los 25 de mayo, los 9 de julio o los 24 de setiembre, se ponía el frac y se calzaba la galera sin ninguna discusión. Es más, los gobernadores populistas solían ser los más adictos a la ropa de gala. Pocos mandatarios hubo tan aclamados -al comienzo- por las masas como Juan Luis Nougués (1932-34) y, al mismo tiempo, pocos disfrutaron tanto como él de las pecheras almidonadas y los zapatos de charol en las festividades. La última ceremonia oficial donde se vieron trajes de etiqueta, fue la del 9 de julio de 1947, cuando el presidente Juan Domingo Perón vino a Tucumán con su colega de Chile, doctor Gabriel González Videla. Después, ese ropaje desapareció totalmente del atuendo gubernativo, aunque hubo un par de casos aislados. El gobernador Celestino Gelsi se puso frac en las fiestas julias de 1960, pero no para el Te Deum sino para asistir, la noche antes, al baile del Jockey Club. También se engalanó así un interventor federal, el doctor Alberto Gordillo Gómez, para el baile de 1963.







