
|
Jueves 7 de Agosto de 2008
Espectáculos
|
![]() |
La película trata sobre la verdadera historia de Salomon Sorowitsch, falsificador extraordinario y bohemio. Tras ser enviado a un campo de concentración alemán en 1944, acepta ayudar a los nazis en una organizada operación de falsificación diseñada para ayudar a financiar el esfuerzo bélico.
Se trató de la mayor estafa de la historia. Se imprimieron más de 130 millones de libras esterlinas, en unas condiciones que no podían ser más trágicas o espectaculares. Durante los últimos años de la guerra, como el Reich alemán veía que el final estaba cerca, las autoridades decidieron producir sus propios billetes en las divisas de sus principales enemigos de guerra. Su objetivo era utilizar el dinero falso para inundar la economía enemiga y rellenar las vacías arcas de la guerra, además de debilitar las economías de los países enemigos.
En el campo de concentración de Sachsenhausen, se aislaron dos barracones del resto del campo y del mundo exterior para transformarlos en un taller de falsificación perfectamente equipado. Había nacido la “Operación Bernhard”. Se trasladó a prisioneros desde otros campos hasta Sachsenhausen para poner en práctica el plan: tipógrafos profesionales, meticulosos banqueros y sencillos artesanos, que pasaron a formar parte de un comando de falsificadores de alto secreto. Podían elegir: si colaboraban con el enemigo, tendrían una posibilidad de sobrevivir, ya que serían prisioneros de primera clase en una “jaula de oro” con suficiente comida y una cama donde dormir. Si saboteaban la operación, les esperaba una muerte segura. Para los falsificadores, no era sólo una cuestión de salvar sus propias vidas, sino también de salvar sus conciencias.
En “Los falsificadores”, Sorowitsch y sus compañeros son liberados de Sachsenhausen. En la vida real, los talleres de falsificación fueron desmantelados cuando el frente oriental cayó a principios de 1945 y los rusos cruzaron el Oder en su camino hacia Berlín.
Los prisioneros y su taller fueron trasladados a los Alpes y finalmente realojados en el campo de concentración de Ebensee en Salzkammergut, Austria, donde los prisioneros fueron liberados por el ejército estadounidense.