07 Agosto 2008 Seguir en 
El recorrido del fin de semana empezó el viernes, temprano, en El árbol de Galeano. Visajes, una banda nueva que le da al funk con todo el swing y al rock con pulcritud. fue una linda sorpresa. Después subió al escenario Tripas Calientes, que festejó sus nueve años de vida a puro rock y blues.
Entre viejos y nuevos buenos temas, Tripas cosechó aplausos y vivas. Con Chechi y Peka enajenados en solos y duetos de viola y bata, con Caminos alegre y enérgico, y con Iguana sosteniendo con el bajo toda la fuerza rockera y la sutileza blusera de la histórica banda tucumana.
La corrida hasta el Abasto no alcanzó para ver a Espíritu, pero sí a La Regente, que a puro rocanrol preparó el patio de Tekila para que subiera al escenario Arrabal. Allí presentó su primer disco, “Verte sangrar”.
Encendida, la banda despejó las dudas sobre el origen de su poder de convocatoria. Ya no se puede hablar sólo de suerte. Mostró que trabaja mucho (el sonido estuvo mucho más pulido que en shows anteriores, y con mejores arreglos) y eso genera una identificación directa con su público. Su música, está claro, es la que muchos quieren escuchar. Las canciones hablan con claridad de cosas comunes, que les pasan o les pueden pasar a cualquiera. Por eso explotó Tekila.
La noche del viernes terminó ahí, entre trapos, saltos y porrones en el patio del boliche del Abasto, que ojalá permanezca abierto mucho tiempo más.
La del sábado empezó tarde y, de entrada, no admitía corridas entre un lugar y otro. La presentación del disco de Rolo & The Fukin’ Adictos acaparó la atención, pero una pasada por el teatro de La Paz dejó en claro que el metal no ha muerto, y que Zyon sabe cómo arreglárselas cuando quiere hacer las cosas bien. Eso consiguió para presentar su EP “Desde las sombras”.
En Pollock, Rolo Marín corría de un lado a otro para saber si los invitados y el público estaban a gusto con las pantallas que escupían los repiques de las campanas del infierno con AC/DC, mientras se lamentaba por la llovizna que obligó a armar todo adentro del boliche y no en el patio.
Factor Común arrancó mientras el local se iba llenando, y desató los primeros pogos. Las plantas no pecan, la primera de las bandas invitadas desde Buenos Aires, se cargó al hombro la mochila del ska-punk-cannábico y salió a comerse la cancha.
Mamushkas punkeó a su manera, con armonías y melodías prolijas y letras fuertes y claras.
El reloj marcaba las 3.20 cuando los Adictos se treparon a la tarima y desataron la furia. El baile, a modo de pogo o de salto skalítico, no paró hasta que el show se cortó, apenas pasados unos minutos de las 4AM.
El grupo tocó los 10 temas del disco que lleva su nombre, a puro punk con deslices de ska y algún que otro reggae. También algunas perlitas, como para no olvidarse de lo que 448 (la anterior banda de Rolo) significó para el rock tucumano. “Echa a tu madre”, con Xavier Moyano y el ex batero de la 4, el Flaco Ahumada como invitados, y la noche bajó el telón.
Como buen anfitrión, Rolo saludó desde el borde del escenario al público que caminaba hacia la salida.
Terminó el fin de semana. Ya empieza otro.
Entre viejos y nuevos buenos temas, Tripas cosechó aplausos y vivas. Con Chechi y Peka enajenados en solos y duetos de viola y bata, con Caminos alegre y enérgico, y con Iguana sosteniendo con el bajo toda la fuerza rockera y la sutileza blusera de la histórica banda tucumana.
La corrida hasta el Abasto no alcanzó para ver a Espíritu, pero sí a La Regente, que a puro rocanrol preparó el patio de Tekila para que subiera al escenario Arrabal. Allí presentó su primer disco, “Verte sangrar”.
Encendida, la banda despejó las dudas sobre el origen de su poder de convocatoria. Ya no se puede hablar sólo de suerte. Mostró que trabaja mucho (el sonido estuvo mucho más pulido que en shows anteriores, y con mejores arreglos) y eso genera una identificación directa con su público. Su música, está claro, es la que muchos quieren escuchar. Las canciones hablan con claridad de cosas comunes, que les pasan o les pueden pasar a cualquiera. Por eso explotó Tekila.
La noche del viernes terminó ahí, entre trapos, saltos y porrones en el patio del boliche del Abasto, que ojalá permanezca abierto mucho tiempo más.
La del sábado empezó tarde y, de entrada, no admitía corridas entre un lugar y otro. La presentación del disco de Rolo & The Fukin’ Adictos acaparó la atención, pero una pasada por el teatro de La Paz dejó en claro que el metal no ha muerto, y que Zyon sabe cómo arreglárselas cuando quiere hacer las cosas bien. Eso consiguió para presentar su EP “Desde las sombras”.
En Pollock, Rolo Marín corría de un lado a otro para saber si los invitados y el público estaban a gusto con las pantallas que escupían los repiques de las campanas del infierno con AC/DC, mientras se lamentaba por la llovizna que obligó a armar todo adentro del boliche y no en el patio.
Factor Común arrancó mientras el local se iba llenando, y desató los primeros pogos. Las plantas no pecan, la primera de las bandas invitadas desde Buenos Aires, se cargó al hombro la mochila del ska-punk-cannábico y salió a comerse la cancha.
Mamushkas punkeó a su manera, con armonías y melodías prolijas y letras fuertes y claras.
El reloj marcaba las 3.20 cuando los Adictos se treparon a la tarima y desataron la furia. El baile, a modo de pogo o de salto skalítico, no paró hasta que el show se cortó, apenas pasados unos minutos de las 4AM.
El grupo tocó los 10 temas del disco que lleva su nombre, a puro punk con deslices de ska y algún que otro reggae. También algunas perlitas, como para no olvidarse de lo que 448 (la anterior banda de Rolo) significó para el rock tucumano. “Echa a tu madre”, con Xavier Moyano y el ex batero de la 4, el Flaco Ahumada como invitados, y la noche bajó el telón.
Como buen anfitrión, Rolo saludó desde el borde del escenario al público que caminaba hacia la salida.
Terminó el fin de semana. Ya empieza otro.







