La universidad les abre las puertas para salir a jugar

29 Julio 2008
Tucumán está “exportando” ingenieros y este proceso se está registrando desde hace dos años. En el mundo hay una escasez de talentos en el mercado laboral, en el que no sobran los profesionales de las distintas ramas de la ingeniería (mecánica, eléctrica, sistemas, civil, electrónica e industrial, entre otras). Sin embargo, más allá de las aptitudes, los reclutadores demandan graduados que sepan aprender constantemente. En esa apreciación coinciden los decanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Mario Donzelli, y el de la Regional Tucumán de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Walter Fabián Soria.
“La tarea de las casas de altos estudios no se agota en preparar a los futuros profesionales, sino que, además, se intenta insertarlos laboralmente y contenerlos, ya que para muchos de los graduados se les abre el camino hacia el primer empleo”’, dice Soria a LA GACETA. En la UTN hay una bolsa de trabajo en la que se inscriben no sólo los estudiantes, sino también profesionales que no lograron insertarse al mercado laboral. “Al menos dos empresas por semana pasan por la Facultad para solicitar profesionales”, resalta el decano de la Regional Tucumán, desde donde se gradúan a un promedio de 300 profesionales por año.
Soria recalca que no sólo valen las notas en el proceso de reclutamiento. “Las compañías son cada vez más exigentes y reclaman humildad y fidelidad a sus postulantes”, afirma.
Donzelli, en tanto, expresa que las empresas buscan gente que tenga la capacidad de aprender constantemente (los learners). “A la formación básica y profunda que le puede aportar la casa de altos estudios, también hay que incorporarle actitudes, como la capacidad de adaptarse a una empresa en particular, interactuar con sus pares, dirigir equipos o potenciar la capacidad emprendedora”, señala el decano de Ciencias Exactas, donde se graduan entre 80 y 120 profesionales por año de distintas ramas. Y acota que es casi imprescindible que el joven graduado domine el idioma inglés.
Las pasantías y las prácticas supervisadas contribuyen para que los jóvenes ingenieros adquieran cierta experiencia en la profesión. Los decanos puntualizan que la universidad sólo les abre las puertas para salir a jugar en el cada vez más competitivo mercado laboral.

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