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Sábado 26 de Julio de 2008
Economía
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Durante las crisis financieras los operadores audaces aguardan un rescate, principalmente cuando aumenta la probabilidad de nuevos colapsos en las finanzas, como está sucediendo en los Estados Unidos. Ciertas conductas no tienen explicación para la altísima rentabilidad de algunos activos inflados, que no habrían subido tanto, sin esperar para después la acción del denominado moral hazard. Un seguro implícito de ser rescatados por un banquero de última instancia -los bancos centrales- lo que justamente permitió que se corrieran semejantes riesgos. En la semana la Reserva Federal en Washington anticipó un rescate de U$S 25.000 millones a Fannie Mae y Freddie Mac, las dos agencias gigantes que negocian hipotecas -inclusive las de mala calidad- y llamadas mentirosas. Hasta Paul Samuelson el premio Nóbel de economía -ahora fatalista- sugiere salvar a Wall Street, a costa de los contribuyentes de ese país. ¿Es justo? Aunque los gobiernos puedan hacerlo, el rescate del Estado siempre es un derrame de liquidez artificial hacia los bancos y crea una distorsión; más aún: una brecha entre el riesgo y la ganancia.