25 Julio 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El flamante jefe de Gabinete, Sergio Massa, aseguró hoy que su función será trabajar con todas las áreas del Gobierno para articular el funcionamiento del Estado, y descartó que vaya a confrontar con otras autoridades. "No me parece que uno tenga que andar a los codazos", opinó.
Massa respondió así al ser consultado sobre la relación que tendrá con el ministro de Planificación, Julio De Vido, y con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime. De esa manera, dejó en claro que las internas entre funcionarios, una de las cuestiones por la que renunció Alberto Fernández, no deben entorpecer la gestión nacional.
"Soy una persona que trata de trabajar con todos. Si se tiene una posición respecto de la conducta de algún funcionario, lo que uno tiene que hacer como jefe de Gabinete es decirle a la presidenta con cual funcionario se siente cómodo y con cual no, para que ella tome las decisiones", explicó.
"Hay que fijar una opinión con firmeza, convicción y argumentos. Es muy importante que las diferencias no sean personales sino funcionales, que tengan que ver con la metodología y no con subjetividades", añadió.
Por otra parte, anticipó que tendrá un diálogo permanente con la prensa. "Muchas veces las especulaciones nacen por falta de información. Los medios permiten contar lo mucho que el Gobierno está haciendo", expresó.
Recuperar la confianza
En otro orden, el jefe de Gabinete reconoció que deben trabajar para recuperar la confianza en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). "Me preocupa que no tengamos la capacidad de transmitir confianza a la sociedad sobre cómo están funcionando las instituciones", afirmó. "En todos los estamentos y ámbitos del Estado hay que trabajar muy fuerte para que la gente aumente su confianza", remarcó.
El Indec es una de las cuestiones más sensibles con las que se topó el jefe de Gabinete. Desde su intervención, en 2007, el organismo ingresó en un prolongado conflicto que generó un sinnúmero de marchas, protestas, escraches y hasta episodios violentos.
El futuro de Aerolíneas
Otra de las prioridades de Massa será el futuro de Aerolíneas Argentinas. Al respecto, el funcionario decidió que el Congreso Nacional sea el que fije el precio de esa línea aérea y de Austral, que se encuentran en proceso de adquisición por parte del Estado.
"No me gusta utilizar el término reestatización porque, frente a las dificultades económicas y operativas de las firmas, se hizo un rescate que al Gobierno no le agrada", reconoció.
El jefe de ministros destacó que, además de la intervención del Congreso en este tema, se debe contar con el trabajo del Tribunal de Casación de la Nación. "Ese es el órgano que la Constitución y las leyes prevén para fijar el precio de las cosas", explicó.
"Así tendremos, desde el punto de vista institucional, el máximo de los controles y la tranquilidad de que el proceso se hace en el marco de absoluta legalidad y normalidad", enfatizó.
El Gobierno se propuso concretar la reestatización de Aerolíneas y Austral en un plazo no mayor a 60 días, es decir que a mediados de setiembre ambas líneas aéreas deberían ser operadas por el Estado, tras el fracaso de la gestión del grupo español Marsans. No obstante, la intención del Poder Ejecutivo es sanear ambas compañías y ofrecerlas a inversores privados. (DyN-Télam-NA)
Massa respondió así al ser consultado sobre la relación que tendrá con el ministro de Planificación, Julio De Vido, y con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime. De esa manera, dejó en claro que las internas entre funcionarios, una de las cuestiones por la que renunció Alberto Fernández, no deben entorpecer la gestión nacional.
"Soy una persona que trata de trabajar con todos. Si se tiene una posición respecto de la conducta de algún funcionario, lo que uno tiene que hacer como jefe de Gabinete es decirle a la presidenta con cual funcionario se siente cómodo y con cual no, para que ella tome las decisiones", explicó.
"Hay que fijar una opinión con firmeza, convicción y argumentos. Es muy importante que las diferencias no sean personales sino funcionales, que tengan que ver con la metodología y no con subjetividades", añadió.
Por otra parte, anticipó que tendrá un diálogo permanente con la prensa. "Muchas veces las especulaciones nacen por falta de información. Los medios permiten contar lo mucho que el Gobierno está haciendo", expresó.
Recuperar la confianza
En otro orden, el jefe de Gabinete reconoció que deben trabajar para recuperar la confianza en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). "Me preocupa que no tengamos la capacidad de transmitir confianza a la sociedad sobre cómo están funcionando las instituciones", afirmó. "En todos los estamentos y ámbitos del Estado hay que trabajar muy fuerte para que la gente aumente su confianza", remarcó.
El Indec es una de las cuestiones más sensibles con las que se topó el jefe de Gabinete. Desde su intervención, en 2007, el organismo ingresó en un prolongado conflicto que generó un sinnúmero de marchas, protestas, escraches y hasta episodios violentos.
El futuro de Aerolíneas
Otra de las prioridades de Massa será el futuro de Aerolíneas Argentinas. Al respecto, el funcionario decidió que el Congreso Nacional sea el que fije el precio de esa línea aérea y de Austral, que se encuentran en proceso de adquisición por parte del Estado.
"No me gusta utilizar el término reestatización porque, frente a las dificultades económicas y operativas de las firmas, se hizo un rescate que al Gobierno no le agrada", reconoció.
El jefe de ministros destacó que, además de la intervención del Congreso en este tema, se debe contar con el trabajo del Tribunal de Casación de la Nación. "Ese es el órgano que la Constitución y las leyes prevén para fijar el precio de las cosas", explicó.
"Así tendremos, desde el punto de vista institucional, el máximo de los controles y la tranquilidad de que el proceso se hace en el marco de absoluta legalidad y normalidad", enfatizó.
El Gobierno se propuso concretar la reestatización de Aerolíneas y Austral en un plazo no mayor a 60 días, es decir que a mediados de setiembre ambas líneas aéreas deberían ser operadas por el Estado, tras el fracaso de la gestión del grupo español Marsans. No obstante, la intención del Poder Ejecutivo es sanear ambas compañías y ofrecerlas a inversores privados. (DyN-Télam-NA)









