25 Julio 2008 Seguir en 
"Hay que volar para saber lo que se siente, una mezcla de paz, de adrenalina y de silencio", describió el piloto de parapente Javier Trejo. Cerca de la capital, en el cerro San Javier, está el club de vuelo Loma Bola. Allí, los instructores acompañan a los turistas a realizar vuelos de 15 minutos. La sensación es única y hace realidad el gran sueño del hombre: volar como un pájaro. Dos periodistas de LA GACETA llevaron a cabo esta experiencia.








