25 Julio 2008 Seguir en 
Actuaron con una tranquilidad asombrosa y, al final, obtuvieron lo que habían ido a buscar. Varios delincuentes se alzaron con un botín de $ 23.000 luego de hacer un boquete en el techo de un minisúper en Yerba Buena, y de forzar la caja fuerte en una oficina.
"La verdad es que estamos asombrados. Hace dos años nos asaltaron, y ahora nos pasó esto. Es increíble; dicen que ahora es la ciudad más segura de la provincia y pasan estas cosas", dijo María Luis Bottone, encargada del súper "Luciana", ubicado en avenida Aconquija 2.264.
El martes a la noche, Bottone se retiró a eso de las 23. El propietario del comercio, Julio Eduardo Jiménez, se fue una hora después. "Pensamos que robaron entre la 1 y las 5 de la madrugada del miércoles", dijo Bottone.
Al día siguiente, cuando llegó a trabajar, a las 8, advirtió que la caja registradora no estaba. "Me pareció rarísimo ya que la puerta de entrada estaba intacta. Cuando fue a la oficina (que está en la parte de atrás del súper) me di cuenta de que habían entrado por el techo", relató la mujer.
Herramientas
Los delincuentes habían utilizado una amoladora para hacer un corte cuadrado perfecto sobre la chapa del techo. Desde allí se descolgaron hasta el despacho. "Desde afuera no se ve, porque hay una puerta corrediza", dijo la encargada. Los hombres, con mucha paciencia, hicieron saltar la cerradura de una vieja -pero no por eso menos resistente- caja fuerte.
"Adentro había $ 23.000. Teníamos la recaudación del fin de semana, además de la plata de la venta de carne que hace mi jefe en forma particular. Incluso había un cheque de unos $ 200. Era lo que teníamos para pagarles a los proveedores", indicó.
Los ladrones, además, abrieron el cajón de un escritorio donde había algo de sencillo, y se llevaron la caja registradora, que contenía poco dinero.
"En uno de los costados hay un baldío, en la casa de atrás no vive nadie, y en el otro costado hay un quiosco, o sea que de noche no hay gente. Pero igual nadie vio nada. Parece que los tipos andaban en dos motos que habían dejado estacionadas al costado", opinó Bottone.
Cuando la mujer descubrió el robo, acudió a la comisaría pero, según dijo, le explicaron que aún no había llegado el oficial de guardia, por lo que ella regresó al negocio y esperó a que pasara un policía de Patrulla Urbana, a quien le pidió que revisara las instalaciones.
"Nosotros encontramos en el techo una barreta y una pinza. Los tipos hicieron lo que quisieron con total impunidad. No me digan que vivimos en una zona segura", afirmó.
En una nota publicada hace 10 días por LA GACETA, se reflejó que Yerba Buena, que tiene una población estable de 90.000 habitantes, es la segunda ciudad más custodiada de la provincia. Actualmente hay tres comisarías en su jurisdicción: la del barrio Marti Coll, la de El Corte y la de Yerba Buena propiamente dicha, que suman 100 hombres.
Además hay 82 miembros de Patrulla Urbana, 10 en bicicletas y desde hace 15 días, 90 en motocicletas, lo que arroja un total de 282 policías, o sea uno por cada 320 vecinos. Durante los fines de semana, se agregan seis hombres de Caballería.
Patricio Fuentes, vecino de la zona, comentó que en Yerba Buena se ve agentes durante el día y, los fines de semana, de noche. "Está claro que es una estrategia para proteger a la gente que viene a pasear a esta ciudad. Los habitantes estamos desprotegidos", comentó.
"La verdad es que estamos asombrados. Hace dos años nos asaltaron, y ahora nos pasó esto. Es increíble; dicen que ahora es la ciudad más segura de la provincia y pasan estas cosas", dijo María Luis Bottone, encargada del súper "Luciana", ubicado en avenida Aconquija 2.264.
El martes a la noche, Bottone se retiró a eso de las 23. El propietario del comercio, Julio Eduardo Jiménez, se fue una hora después. "Pensamos que robaron entre la 1 y las 5 de la madrugada del miércoles", dijo Bottone.
Al día siguiente, cuando llegó a trabajar, a las 8, advirtió que la caja registradora no estaba. "Me pareció rarísimo ya que la puerta de entrada estaba intacta. Cuando fue a la oficina (que está en la parte de atrás del súper) me di cuenta de que habían entrado por el techo", relató la mujer.
Herramientas
Los delincuentes habían utilizado una amoladora para hacer un corte cuadrado perfecto sobre la chapa del techo. Desde allí se descolgaron hasta el despacho. "Desde afuera no se ve, porque hay una puerta corrediza", dijo la encargada. Los hombres, con mucha paciencia, hicieron saltar la cerradura de una vieja -pero no por eso menos resistente- caja fuerte.
"Adentro había $ 23.000. Teníamos la recaudación del fin de semana, además de la plata de la venta de carne que hace mi jefe en forma particular. Incluso había un cheque de unos $ 200. Era lo que teníamos para pagarles a los proveedores", indicó.
Los ladrones, además, abrieron el cajón de un escritorio donde había algo de sencillo, y se llevaron la caja registradora, que contenía poco dinero.
"En uno de los costados hay un baldío, en la casa de atrás no vive nadie, y en el otro costado hay un quiosco, o sea que de noche no hay gente. Pero igual nadie vio nada. Parece que los tipos andaban en dos motos que habían dejado estacionadas al costado", opinó Bottone.
Cuando la mujer descubrió el robo, acudió a la comisaría pero, según dijo, le explicaron que aún no había llegado el oficial de guardia, por lo que ella regresó al negocio y esperó a que pasara un policía de Patrulla Urbana, a quien le pidió que revisara las instalaciones.
"Nosotros encontramos en el techo una barreta y una pinza. Los tipos hicieron lo que quisieron con total impunidad. No me digan que vivimos en una zona segura", afirmó.
En una nota publicada hace 10 días por LA GACETA, se reflejó que Yerba Buena, que tiene una población estable de 90.000 habitantes, es la segunda ciudad más custodiada de la provincia. Actualmente hay tres comisarías en su jurisdicción: la del barrio Marti Coll, la de El Corte y la de Yerba Buena propiamente dicha, que suman 100 hombres.
Además hay 82 miembros de Patrulla Urbana, 10 en bicicletas y desde hace 15 días, 90 en motocicletas, lo que arroja un total de 282 policías, o sea uno por cada 320 vecinos. Durante los fines de semana, se agregan seis hombres de Caballería.
Patricio Fuentes, vecino de la zona, comentó que en Yerba Buena se ve agentes durante el día y, los fines de semana, de noche. "Está claro que es una estrategia para proteger a la gente que viene a pasear a esta ciudad. Los habitantes estamos desprotegidos", comentó.
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