25 Julio 2008 Seguir en 
De entrecasa le llaman “Piturro”, y los habitantes de Delfín Gallo lo conocen muy bien. Incluso, en la pared de su casa hay un grafitti que decía “El más macho de todos”. Ocurre que Gustavo Rolando Carrizo, quien denunció por cohecho al inspector Julio Martel, dirigió esa delegación rural hasta 2004, año en que fue denunciado porque su esposa, Noemí Alicia Vega, cobraba, desde enero de 2003, un plan social de $ 150. Un año antes había resultado electo con Fuerza Republicana (FR) como plataforma política. La inscripción de Vega se realizó, llamativamente, en la comuna de “El Naranjo y El Sunchal”.
Cuando el hecho tomó estado público, FR suspendió provisoriamente la ficha de afiliación a Carrizo. “Ya no me considero un dirigente republicano”, había respondido el ex comisionado el 20 de abril de 2004. Al mismo tiempo, afirmaba que se sentía un hombre muy cercano al gobernador, José Alperovich. “Hoy trabajo junto al gobernador y estoy muy agradecido del señor Alperovich”, había dicho. En los comicios de agosto del año pasado, enrolado en las filas del alperovichismo, Carrizo buscó la reelección; sin embargo, esta vez los ciudadanos le dieron la espalda. Ayer, LA GACETA consultó a Carrizo por la situación que le tocó vivir durante los primeros años de gestión alperovichista. “Mi gestión fue impecable”, se escudó el denunciante.
Carrizo agregó que aguarda la convocatoria de la fiscala María de las Mercedes Carrizo para ratificar su denuncia, e instó al resto de los empresarios a denunciar este tipo de prácticas irregulares. “Estoy esperando las instrucciones de mi abogado y de la fiscala. Si yo, que soy un empresario chico, detecté este tipo de situaciones, no me quiero imaginar lo que debe pasar con las grandes empresas. Somos nosotros, los empresarios, los que permitimos este tipo de hechos. Como dijo el secretario de Trabajo (Roberto Jiménez), al hilo hay que cortarlo por lo más delgado”, aseveró Carrizo.
Cuando el hecho tomó estado público, FR suspendió provisoriamente la ficha de afiliación a Carrizo. “Ya no me considero un dirigente republicano”, había respondido el ex comisionado el 20 de abril de 2004. Al mismo tiempo, afirmaba que se sentía un hombre muy cercano al gobernador, José Alperovich. “Hoy trabajo junto al gobernador y estoy muy agradecido del señor Alperovich”, había dicho. En los comicios de agosto del año pasado, enrolado en las filas del alperovichismo, Carrizo buscó la reelección; sin embargo, esta vez los ciudadanos le dieron la espalda. Ayer, LA GACETA consultó a Carrizo por la situación que le tocó vivir durante los primeros años de gestión alperovichista. “Mi gestión fue impecable”, se escudó el denunciante.
Carrizo agregó que aguarda la convocatoria de la fiscala María de las Mercedes Carrizo para ratificar su denuncia, e instó al resto de los empresarios a denunciar este tipo de prácticas irregulares. “Estoy esperando las instrucciones de mi abogado y de la fiscala. Si yo, que soy un empresario chico, detecté este tipo de situaciones, no me quiero imaginar lo que debe pasar con las grandes empresas. Somos nosotros, los empresarios, los que permitimos este tipo de hechos. Como dijo el secretario de Trabajo (Roberto Jiménez), al hilo hay que cortarlo por lo más delgado”, aseveró Carrizo.
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