Un funcionario desgastado por el conflicto entre el Gobierno y el campo

Durante sus cuatro años y medio de gestón, Fernández estuvo a cargo de los anuncios más trascendentes del Gobierno y fue uno de los principales defensores de las políticas oficiales. Pero el desenlace de la disputa con los ruralistas debilitó su accionar.

23 Julio 2008
BUENOS AIRES.- El 10 de diciembre pasado, Alberto Fernández volvió a jurar como Jefe de Gabinete, después de haberse desempeñado cuatro años y medio como primera figura del Gobierno nacional, junto a Néstor Kirchner.

A partir de ese momento, el funcionario entonces ratificado -como muchos de sus pares- quedó esmerilado por el desgaste de las internas, proceso que se potenció a partir de marzo con el conflicto en el que se enfrentaron el Gobierno y el campo.

Si bien Fernández fue siempre un defensor acérrimo y público de la gestión de Gobierno de ambos Kirchner, integró de modo más que claro su ala más dialoguista. Su postura de permanente acercamiento a los dirigentes del sector fue valorada en muchos momentos del conflicto por las propias entidades agrarias.

El papel de Fernández en la tarea de tejido de acuerdos, que más de una vez tuvo que desandar a instancias de la Presidenta y de su esposo, la llevó a cabo hasta que dio un paso al costado cuando las retenciones móviles fueron al Congreso.

Durante toda su gestión, Fernández se hizo cargo de muchos de los anuncios más importantes de la administración nacional, en tanto que fue, junto con el ministro de Seguridad y Justicia, Aníbal Fernández, una de las principales voces a la hora de defender las políticas oficiales.

A la vez, se encargó de manejar buena parte del dinero del Poder Ejecutivo, situación que se reforzó el 3 de agosto de 2006, cuando el Congreso -a pedido de Néstor Kirchner- modificó la Ley de Administración Financiera y le otorgó los polémicos "superpoderes".

Con esas atribuciones, pudo cambiar el destino de las partidas presupuestarias aprobadas por el Parlamento sin consultar a los legisladores, lo que generó críticas en todo el arco opositor, que aún continúa reclamando su derogación.

El desgaste
Entre los hitos que golpearon muy fuerte al funcionario hay que computar lo ocurrido el 6 de mayo, cuando Fernández vivió uno de sus peores días dentro del Gabinete nacional, en la jornada que muchos analistas ubican como aquella en la que comenzó la cuenta regresiva de su permanencia en el Gobierno.

Ese día, tuvo que salir por los medios a calmar la ira de la interna más dura, tras declaraciones que sonaron como una marcha atrás del Gobierno, efectuadas por el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi.

Un par de horas después de haber terminado una reunión con la Mesa de Enlace, Fernández explicó de modo muy vehemente por un canal de cable que él no le había dicho a los referentes del campo que las retenciones móviles "eran un problema" y que estaba dispuesto a efectuar modificaciones.

En esa comunicación telefónica combinada de apuro con el canal de noticias C5N, de la que se avisó a las redacciones para su rápida difusión, Fernández ratificó la continuidad del esquema de retenciones móviles, lo que definió como una "decisión del Gobierno".

"No sé en que reunión estuvo Buzzi", señaló el funcionario en respuesta a lo que consideró una "insólita" declaración del ruralista, al término del encuentro que las partes habían mantenido en la sede formal de la Jefatura de Gabinete, durante seis horas.

"Lo que planteé (en la reunión a los ruralistas) es que quiero conocer los problemas que tienen con respecto a los mercados futuros", señaló Fernández para desmentir lo dicho por los ruralistas.

Según Fernández, las referencias a la movilidad se habían dado en el marco de buscar alternativas para reponer las operaciones a término, suspendidas mientras duraron las retenciones móviles por falta de certeza.

El funcionario sostuvo entonces que lo declarado por Buzzi (y algunos de sus pares de otras entidades del campo) no tiene "ningún correlato con lo que hemos hablado hoy", en lo que fue interpretado como una salida para tranquilizar las iras de la interna.

Desde las entidades se dijo que interpretaron las palabras de Fernández en relación a que si los mercados de futuros se forman con certidumbres, el único modo de reestablecerlos era terminando con las retenciones móviles, inciertas por definición.

Los rumores de renuncia en ese período se sucedieron día tras día, y nunca se alejaron por completo hasta que sucedió. Su última aparición pública como jefe de Gabinete se produjo el pasado viernes 18 de julio, cuando fue la cara visible de la marcha atrás del Gobierno, y anunció el decreto -rubricado por él y por Cristina Kirchner- que suspendía la resolución 125, medida que en marzo pasado desencadenó el conflicto del campo. (DyN-NA)

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