“Tucumán debe producir todo lo que el mundo demanda hoy”

Expertos coinciden en que el momento es clave para que el país pueda sumarse a la creciente demanda mundial de alimentos. Pero aseguran que el actual estado de incertidumbre en la Argentina contrae las inversiones necesarias para alcanzar este objetivo. Afirman que la salida pasa por dar valor agregado a las producciones.

ALIMENTOS QUE SON FUNDAMENTALES. La horticultura ocupa un espacio importante en el espectro productivo de Tucumán.  ARCHIVO LA GACETA
ALIMENTOS QUE SON FUNDAMENTALES. La horticultura ocupa un espacio importante en el espectro productivo de Tucumán. ARCHIVO LA GACETA
06 Julio 2008
Los precios de los alimentos agrícolas, que constituyen la base alimentaria mundial, se han disparado en los últimos meses y algunos granos, como el arroz han llegado a valer más de U$S 1.000 la tonelada. Para agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), países de Asia, Africa y el Caribe están ya frente al espectro de una hambruna, y expertos dicen que la explicación de esta súbita crisis alimentaria está en las políticas comerciales y subsidios que países ricos dan a sus agricultores. Además, apuntan, influyen también el modelo de producción agrícola, el cambio climático y la producción de biocombustibles.
En este contexto, la Argentina -país históricamente productor de alimentos- tiene viento favorable, pero el camino al éxito no parece sencillo. Las oportunidades también alcanzan a Tucumán.
“En Tucumán se produce soja, azúcar, limón, frutillas, arándanos y productos hortícolas en general, y prácticamente todo se exporta o se comercializa fuera de la provincia. Pero aquí no hay casi producción de carnes -vacas, pollos o cerdos- ni de huevos”, dijo a LA GACETA el director de Investigación y Tecnología Agropecuaria de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Gerónimo Cárdenas.
El especialista opinó que una eventual industrialización de la soja en Tucumán serviría para elaborar alimentos para animales, lo que a su vez fomentaría la producción de carnes. “La población del mundo se incrementó notablemente, al tiempo que las poblaciones de países como la India y China quieren vivir mejor y consumen alimentos que antes no figuraban en sus dietas. Este cambio se da en un contexto de fuertes sequías, lo que deriva en un panorama alentador para los países que producen alimentos, y más para la Argentina, donde estos sobran”, indicó el investigador. Según Cárdenas, la demanda alimentaria no sería tan elevada en el mundo si países de Asia y Africa adoptaran los productos transgénicos, que en los últimos años aumentaron sus rindes y bajaron sus costos en países productores como Estados Unidos, Argentina y Brasil.
“El desafío de Tucumán es darle valor agregado a los alimentos y producir biocombustibles, y todo lo que el mundo demanda hoy. Es absurdo que se cultive caña para hacer más azúcar para exportar si los precios de este producto están a la baja. Mejor es pensar en caña para biocombustibles”, reseñó el investigador.
El panorama también le resulta alentador al presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra. Sin embargo, cree que la política agropecuaria que lleva adelante el Gobierno nacional, con retenciones a la exportaciones de granos y con el cierre de la venta externa de carnes, trigo y maíz sólo generan una retracción de las inversiones para producir estos alimentos. “Hoy el contexto internacional está demandando alimentos y la Argentina integra el lote de cinco países capaces de ser proveedores de estos productos. Nuestro país puede garantizar la producción y el abastecimiento de comida a 400 millones de personas en el mundo”, subrayó el dirigente.
“En la Argentina no tendríamos que estar diseñando un programa agropecuario en el marco de una crisis, sino que se debería planear para el largo plazo, con políticas que contemplen la provisión al mercado interno, con precios que la población pueda pagar, y la exportación libre de los excedentes”, sugirió Pereyra. Opinó que el Gobierno de Cristina Kirchner debería ocuparse de diseñar un programa que permita dar valor agregado a las producciones, de manera que la exportación de materias primas no sea la única alternativa de la Argentina. “Lamentablemente, con la incertidumbre que hay y con la falta de reglas claras que se observa no habrá inversión posible, y si nos retraemos ahora caerá la productividad y no tendremos alimentos para exportar”, apuntó.
Pereyra dejó en claro que para aprovechar la oportunidad histórica que brinda el mundo con la creciente demanda de alimentos hay que concretar ya inversiones importantes, que darían resultados en los próximos dos o tres años. “Cuanto más se demoren las inversiones, más tarde nos sumaremos a la corriente mundial”, advirtió.

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