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Viernes 20 de Junio de 2008
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El episcopado argentino cuestionó que el Ministerio de Educación de la Nación no haya tomado en cuenta sus aportes al elaborar los lineamientos de la Educación Sexual. La Iglesia advirtió que, en consecuencia, no comparte ni la concepción ni la forma en que se encarará la educación sexual en el país.
Entre las principales objeciones, el episcopado señaló que se omite la relación entre la sexualidad humana y el amor, “lo cual oscurece el sentido de la complementariedad física, espiritual y moral del hombre y de la mujer y soslaya la concepción del matrimonio como una opción de vida”. “Se omite el rol de la familia como agente natural y primario de la educación de sus hijos”, subrayó.
“El derecho de educar lo tienen los padres; ellos eligen la educación para sus hijos, y el Estado no puede estar por encima de este derecho”, dijo monseñor Miguel Galland, vicario de Educación de la Arquidiócesis de Tucumán. “La educación sexual también depende de los padres por tanto, y al tratarse de una materia tan delicada que tiene que ver con la realización en la vida del niño, no se los puede ignorar. La Iglesia no se opone a la Educación Sexual, sino que aclara que debe impartirse con la debida autorización de los progenitores, que deben conocer qué se le enseñará a su hijo”, agregó el religioso.
Según la Iglesia, los lineamientos oficiales para la polémica asignatura “minimizan la dimensión ética de la sexualidad, y presenta como derecho fundamental de niños y adolescentes el acceso a los métodos anticonceptivos; enfatiza el uso único y obligatorio de elementos de prevención para evitar el contagio del HIV, y omite la educación en la abstinencia y en la fidelidad mutua como conductas preventivas; y se concibe la identidad sexual como una construcción socio-histórico-cultural, relegando el hecho de que la persona humana desde su concepción biológica es sexuada, varón o mujer”.
“De acuerdo con la Doctrina de la Iglesia, el sexo ha sido puesto por Dios en el hombre para que el hombre sea su socio en la creación, y usó como marco el matrimonio. La vida es la finalidad del sexo. En cambio, lo que quiere enseñar el Gobierno parece ser el uso de los genitales para evitar la concepción. El objetivo de la materia es cómo evitar que se enfermen de sida y que las chicas no queden embarazadas”, opinó Galland. El religioso advirtió que los docentes que enseñen Educación Sexual “deberían ser personas rectamente formadas y capaces de transmitir los conceptos en forma clara”.