15 Junio 2008 Seguir en 
Desde el momento en que los transportistas decidieron tomar las rutas para exigir que el Gobierno nacional atienda los reclamos del campo, Miguel Macías, propietario de un camión, prácticamente no volvió a su casa. Se instaló en el piquete de Pozo Hondo (en Santiago del Estero, en cercanía de Las Cejas) y desde ese puesto de lucha espera que el Gobierno nacional acerque propuestas o soluciones para destrabar el conflicto.
"En mi caso particular, provengo de una familia de agricultores que se originó en mis bisabuelos. O sea que conozco perfectamente la actividad", relata el transportista, que se ocupa de trasladar granos con su vehículo.
Macías asegura que no podría haberse sumado a la lucha de los transportistas si no hubiera contado con el apoyo explícito de su familia. "Es dura la situación, porque no sólo no llevo dinero a casa porque no se trabaja, sino que tampoco tengo presencia física con ellos", revela. "Sin embargo -agrega-, todos me comprenden e incluso recibo ayuda de mis suegros, que siempre me dan una mano".
No sólo a la familia debe recurrir este hombre para poder solventar sus gastos cotidianos en un escenario de parálisis de la actividad que desarrolla, como consecuencia de la decisión de los agricultores de no comercializar granos hasta que no se acuerde con el Gobierno nacional. Amigos y proveedores también le dan una mano ante la contingencia.
"En verdad debo agradecer a mucha gente que me está bancando, porque saben que estoy inmerso en una lucha cuyo objetivo es lograr un país mejor y que no nos lleven por delante, como pretende hacer esta gente que ocupa el Gobierno", recalcó Macías. "Esperemos que esta crisis se resuelva pronto; y si no es así, seguiremos en el frente de lucha", finalizó el transportista.
"En mi caso particular, provengo de una familia de agricultores que se originó en mis bisabuelos. O sea que conozco perfectamente la actividad", relata el transportista, que se ocupa de trasladar granos con su vehículo.
Macías asegura que no podría haberse sumado a la lucha de los transportistas si no hubiera contado con el apoyo explícito de su familia. "Es dura la situación, porque no sólo no llevo dinero a casa porque no se trabaja, sino que tampoco tengo presencia física con ellos", revela. "Sin embargo -agrega-, todos me comprenden e incluso recibo ayuda de mis suegros, que siempre me dan una mano".
No sólo a la familia debe recurrir este hombre para poder solventar sus gastos cotidianos en un escenario de parálisis de la actividad que desarrolla, como consecuencia de la decisión de los agricultores de no comercializar granos hasta que no se acuerde con el Gobierno nacional. Amigos y proveedores también le dan una mano ante la contingencia.
"En verdad debo agradecer a mucha gente que me está bancando, porque saben que estoy inmerso en una lucha cuyo objetivo es lograr un país mejor y que no nos lleven por delante, como pretende hacer esta gente que ocupa el Gobierno", recalcó Macías. "Esperemos que esta crisis se resuelva pronto; y si no es así, seguiremos en el frente de lucha", finalizó el transportista.









