19 Mayo 2008 Seguir en 
“La hepatitis tipo A se trasmite por una ruta llamada fecal- oral; por contacto de persona a persona o ingestión de agua o de alimentos contaminados con excretas. Por eso es necesario contar con educación para población y con condiciones sanitarias adecuadas”, explicó a LA GACETA el jefe de la División de Gastroenterología del Hospital de Clínicas José de San Martín de la UBA, Juan Antonio Sordá.
En tanto, la hepatitis tipo B es una enfermedad que se transmite por relaciones sexuales, por transfusiones o pinchazos con agujas infectadas.
La hepatitis tipo A si bien no se desarrolla en forma crónica, trae problemas severos en el momento que presenta la enfermedad, como la falla hepática fulminante, y en la Argentina es la primera causa de trasplante en la población pediátrica.
Dentro del grupo de las hepatitis crónicas hay pacientes que desconocen su condición porque contrajeron el virus de la enfermedad pero este no se exteriorizó en el diagnóstico y se descubre recién cuando deciden donar sangre o los tienen que operar.
Si bien según Sordá los casos de hepatitis C disminuyeron en los últimos años como consecuencia de mayores controles, actualmente se comienzan a observar más las complicaciones en aquellas personas que adquirieron la enfermedad hace 20 años.
Cuando un paciente con hepatitis C hace un cuadro agudo, debe ser tratado inmediatamente porque la posibilidad de respuesta es alta. “Es importante saber además que existen factores que pueden modificar el curso de la afección: son la ingesta de alcohol, la obesidad y el tabaquismo, que producen un incremento de la evolución”, advirtió.
En tanto, la hepatitis tipo B es una enfermedad que se transmite por relaciones sexuales, por transfusiones o pinchazos con agujas infectadas.
La hepatitis tipo A si bien no se desarrolla en forma crónica, trae problemas severos en el momento que presenta la enfermedad, como la falla hepática fulminante, y en la Argentina es la primera causa de trasplante en la población pediátrica.
Dentro del grupo de las hepatitis crónicas hay pacientes que desconocen su condición porque contrajeron el virus de la enfermedad pero este no se exteriorizó en el diagnóstico y se descubre recién cuando deciden donar sangre o los tienen que operar.
Si bien según Sordá los casos de hepatitis C disminuyeron en los últimos años como consecuencia de mayores controles, actualmente se comienzan a observar más las complicaciones en aquellas personas que adquirieron la enfermedad hace 20 años.
Cuando un paciente con hepatitis C hace un cuadro agudo, debe ser tratado inmediatamente porque la posibilidad de respuesta es alta. “Es importante saber además que existen factores que pueden modificar el curso de la afección: son la ingesta de alcohol, la obesidad y el tabaquismo, que producen un incremento de la evolución”, advirtió.
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