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Sábado 17 de Mayo de 2008
Economía
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EN LA MIRA. Segùn el Indec, la referencia de la inflación en el país será el informe del Gran Buenos Aires. DYN
Un caldo de cultivo para alimentar las expectativas inflacionarias y otro duro golpe contra la credibilidad de las estadísticas oficiales. En esas dos ideas, los expertos consultados por LA GACETA resumen las consecuencias que acarrea la decisión del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de dejar de publicar los informes sobre la evolución del índice de precios al consumidor en las provincias.
En el Gobierno tucumano aún no hay una decisión política acerca de elaborar el Indice de Precios al Consumidor (IPC), con el fin de no cortar la serie histórica y contar con un indicador de referencia para la economía local.
La titular del Indec, Ana María Edwin, había asegurado que cada jurisdicción seguirá midiendo la inflación. Y ratificó que se dejará de elaborar el IPC Nacional, que incluye a Tucumán.
La decisión del Gobierno no cambiará la realidad de los precios, porque la medición oficial no la reflejaba, señaló a LA GACETA el director de la Sociedad de Estudios Laborales, Ernesto Kritz. Así, por ejemplo, el sociólogo señala que la variación de precios que perciben los consumidores está más cerca de la que midió el mes pasado San Luis o Santa Fe (un 4% mensual) que la observada en el Gran Buenos Aires (0,6%). “La decisión de no publicar los datos de las provincias no contribuye a mejorar la credibilidad del Indec, sino que le genera una situación más seria y grave”, advirtió Kritz. A su criterio, ningún relevamiento privado (“en esto me hago cargo de lo que digo”, aclaró) puede sustituir a las estadísticas públicas. “Por eso digo que es imprescindible tomar acciones que contribuyan a recuperar al organismo que tiene los recursos y la capacidad técnica para elaborar los índices”, planteó el consultor.
En la misma dirección se expresó el economista (UNT-Unsta), Juan Mario Jorrat. “Es imprescindible un sinceramiento y recuperar la independencia del Indec respecto del poder político, porque no se puede desmantelar todo un sistema estadístico de precios y de relevamientos”, indicó. Según el doctor en Economía, la no difusión de los datos oficiales entorpece las investigaciones que deben realizar los expertos acerca del rumbo económico. A la vez, “aumenta la percepción que tiene la población sobre aumentos exagerados de precios al no tener una referencia objetiva e independiente sobre la inflación oficial”, acotó. “Son síntomas de la crisis que estamos viviendo y que puede desembocar en una recesión. Y de esto no me cabe la menor duda”, sostuvo Jorrat.
Otras consecuencias
Con no difundir los datos de las provincias no se para la inflación, sino que alimenta las expectativas inflacionarias, expresó el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Estadística, Juan Carlos Abril. Ese terreno, según el doctor en Estadística, es tremendamente peligroso para el rumbo económico porque la población cree que habrá problemas en el corto plazo.
Abril puntualizó que el Gobierno tiene el deber constitucional de publicar los actos, incluyendo lo que está pasando con la economía. La no difusión de la inflación tucumana genera inconvenientes en algunas transacciones económicas como por ejemplo el reajuste de los alquileres, que se actualizan por el índice de precios o el uso que le da la Justicia local al IPC provincial para actualizar los juicios, señaló Abril.
De hecho, desde el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán se viene postulando acerca de la necesidad de transparentar toda la información que viene del Indec. No sólo por su implicancia en las operaciones económicas, como la de los alquileres y otros contratos comerciales, sino también en las decisiones que toma el Gobierno en materia económica.
La no difusión de los datos “no es el camino deseado, porque genera un grave riesgo: la publicidad de otros índices inflacionarios, en base a expectativas del consumidor que tampoco representa la realidad”, afirmó el titular de la entidad, Juan Carlos Morell. “Con estas decisiones se está potenciando un proceso inflacionario no querido y el Estado debería frenar esto con mecanismos de medición y publicaciones transparentes sobre la evolución de precios”, acotó. Con este pensamiento coincidió el presidente de la Federación Económica de Tucumán, Julio Colombres, quien pidió un manejo absolutamente profesional y no político del Indec. “En algunos casos es mejor ver la realidad y no dejarse confundir por los indicadores oficiales que llegan a decir que la canasta básica total vale lo mismo que hace dos años y por eso no hay tantos pobres que antes”, dijo Colombres.