El hospital de Aguilares aún no funciona a pleno

El nosocomio que la Presidenta habilitó en el sur carece de un equipo eléctrico adecuado, por lo que no presta todos los servicios de salud. Los pacientes se quejan y comparan el establecimiento con un dispensario. La subdirectora destacó que llegan personas de otras provincias en busca de atención.

IMPECABLE. El edificio es cómodo, pero los vecinos reclaman más servicios y las autoridades piden paciencia.  LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
IMPECABLE. El edificio es cómodo, pero los vecinos reclaman más servicios y las autoridades piden paciencia. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
17 Mayo 2008
CONCEPCION.- El nuevo hospital de Aguilares, a un mes de haber sido inaugurado por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, funciona muy por debajo de las expectativas de atención que tenían los vecinos de esa ciudad. Sucede que, según las autoridades, el proceso de traslado del personal y de los equipamientos desde el viejo hospital no puede avanzar porque el moderno edificio habilitado no está en condiciones de atender a pleno. Esto se debe que carece de un adecuado suministro de energía eléctrica, cuya instalación estaría terminada antes de fin de mes.
"EDET tiene que instalar un transformador que ya fue gestionado. Con él vamos a disponer de un servicio con capacidad suficiente para hacer funcionar toda la aparatología, acondicionadores de aire y otros servicios montados para la atención de la salud. Se estima que dentro de 15 días vamos a contar con electricidad suficiente. Entonces funcionaremos a pleno las 24 horas", dijo a LA GACETA la subdirectora del hospital, Silvina Mazzuco.
Mientras tanto las quejas de los pacientes no cesan. "Si sabían que el hospital no iba a poder funcionar totalmente, no lo hubieran inaugurado aún. Ahora uno tiene que andar deambulando de un lado a otro -renegó Roberto Coria-. A veces la gente viene a buscar atención aquí y los derivan al edificio viejo, que está a más de 15 cuadras. Lo mismo sucede con las emergencias. Las ambulancias con heridos andan de un lado a otro", se quejó el vecino.
"Por ahora el hospital parece más un dispensario. Si alguien viene después de las 19, sólo encontrará silencio en los pasillos. El único movimiento es de la gente de mantenimiento y de seguridad", agregó.
A diferencia de un hospital, un CAPS tiene atención limitada por el horario y por la cantidad de personal médico. Félix César Albornoz, otro lugareño, apuntó que el flamante centro asistencial es muy confortable y lindo -dijo-, pero al parecer está quedando muy chico para la enorme cantidad de gente que debe atender. "Preocupa lo que puede suceder más adelante con la capacidad de atención, cuando funcione a pleno y comience a llegar más gente. Ahora mismo los turnos para radiografías y análisis bioquímicos se están dando con demoras de hasta más de una semana", indicó.
El flamante centro asistencial atiende a pacientes únicamente en los 13 consultorios externos, entre las 7 y las 19. No tiene guardia aún. El mismo horario de los consultorios rige para el laboratorio bioquímico y de farmacia. Pese a las limitaciones que acusa por ahora el hospital, por día se atiende a unas 400 personas, según las autoridades sanitarias.
"La cifra supera con creces las expectativas de asistencia que nosotros manejábamos. Al parecer, tiene que ver con la promoción que tuvo en la apertura la moderna infraestructura. Hay gente que se llegó desde otras provincias. Este es un hospital muy moderno, con una complejidad a la altura de las mejores clínicas privadas", señaló la subdirectora.

Los anfitriones
Por ahora el nosocomio no solo se destaca por su moderna infraestructura edilicia y por su limpieza, sino también por la novedosa disposición de un grupo de jóvenes que hacen las veces de anfitriones de la gente. Ellos son los encargados de recibir a los pacientes y orientarlos sobre la ubicación de los consultorios.
Mazzuco precisó que el hospital dispone además de 26 nuevas enfermeras, de ocho profesionales médicos y de 11 agentes sanitarios. Estos últimos están encargados de rastrear los problemas de salud más comunes, a veces ocultos en los sectores más indigentes de la población. "La gente está ansiosa de que este hospital funcione a pleno y eso es comprensible. Pero hay que esperar que EDET instale el nuevo transformador", remarcó la subdirectora.

Salas modernas
Al inaugurarse el hospital, el gobernador, José Alperovich, había resaltado las mejores condiciones de atención a parturientas. "Hace años atrás en Aguilares, las madres tenían sus hijos, en salas comunes. Hoy lo podrán hacer en modernas unidades de trabajo de parto individuales, con baño privado y en compañía de sus familiares. En pocos palabras, hemos humanizado los partos", había dicho.
Pero las demoras impacientan a la gente. "Se ve mucho personal en movimiento en este hospital, pero los pacientes esperamos recibir una buena atención médica, que es lo más importante", dijo Coria. (C)

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