"La cultura es lo que puede salvarnos de la enajenación"

El tucumano Raúl Machengo presenta en Lules su particular show en el que une música con la "papirotecnia". En sólo segundos y sin dibujos previos, el artista es capaz de crear con una tijera complejas figuras.

17 May 2008
En la inolvidable película de Tim Burton “El joven manos de tijeras”, Johnny Depp interpreta a un ingenuo ser creado a partir de un robot que tiene tijeras en lugar de manos. Con un talento especial para manejar las afiladas cuchillas (con las que elabora bellas esculturas podando arbustos rápidamente), Edward se convierte en un personaje incomprendido a causa de su discapacidad. Sin tanta desdicha, pero con igual poder, Raúl Machengo también usa las tijeras como si fueran una extensión de sus manos. Pero no corta arbustos sino papel. De hecho le dicen “el hombre manos de tijera”.
Inventor de una técnica que él  mismo denomina “papirotecnia”, es capaz de recortar imágenes sobre un papel o cartulina, en unos cuantos segundos y sin dibujo previo. Sus manos ágiles crean caballos, cisnes, búhos, palomas, unicornios o la figura de Chaplin con bombín incluido.
Machengo, que nació en Tucumán, pero vive en Buenos Aires, estará hasta el domingo en la plaza de Lules, donde participará de los actos por las fiestas patronales de esa ciudad. “Lo que más me emociona de estar nuevamente en Tucumán es el reecuentro con la gente. No sólo con parte de mi familia, sino también con aquellos que me vieron actuar hace ya tanto tiempo”, dijo el artista.
Todo comenzó cuando Machengo tenía sólo seis años, y una gripe lo obligó a hacer reposo. Como era muy inquieto, su madre le prestó su tijera y un montón de diarios y revistas. Una montaña de retazos cayó al suelo y Raúl adivinó en ellos, al igual que en las nubes, imágenes, siluetas y figuras, y siguió recortando. “Esa pasión nunca me abandonó”, dice.

Los caballos
Machengo cuenta que de chico le embelesaban los caballos, al punto que se levantaba los pantalones e imitaba con sus piernas el movimiento de la pata equina. “Los caballos comenzaron a llamar mi atención cuando era chico y vivía en Tucumán”, comenta el artista. “Me acuerdo que siempre iba a ver desfilar a los gauchos en la plaza Independencia para las fiestas patrias”, recuerda. Y mientras habla con LA GACETA va recortando un papel en blanco que, poco a poco, se transforma en un caballo alado. “La gente se asombra mucho cuando termino mi show. No sólo hago recortes sino que mi trabajo es acompañado por música de fondo, generalmente clásica, y hasta hago relatos”, dice.
Tras perfeccionar durante años esta técnica, Raúl afirma: “no existen antecedentes de un trabajo que no emplee el dibujo previo y que corte figuras directamente con la tijera”. Por esta razón, el artista llamó a su técnica “papirotecnia” en la que, por lo tanto, es autodidacta. En sus espectáculos, Machengo une sus dos pasiones: el arte y la música. “Trato de que mis shows tengan algún contenido elevado, posean un mensaje concreto. En esta sociedad tan mediática y superficial, vivimos como ‘enarenados’. Y la cultura es lo que puede salvarnos de la enajenación”, dice.
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