
|
Lunes 12 de Mayo de 2008
Mundo
|
![]() |
DESAMPARADOS. Cientos de niños esperan a diario alguna ración de alimento, que a veces no llega. REUTERS
RANGUN/BANGKOK.- A menos que haya una inyección masiva y rápida de ayuda, de expertos y de suministros en las zonas más afectadas, habrá una tragedia de escala inimaginable, afirmó ayer Greg Beck, de la Comisión Internacional de Rescate, sobre la situación de los damnificados por el ciclón Nargis, en Myanmar, ex Birmania.
Sobrevivientes desesperados de esa región salieron ayer del área del delta del río Irrawaddy en busca de agua, comida y medicina, mientras que trabajadores de ayuda dijeron que miles podrían morir si los suministros no son entregados pronto.
Sucede que el Gobierno militar está aceptando ayuda del resto del mundo, incluida Naciones Unidas, pero dejó en claro que no permitirá el ingreso de equipos de logística internacionales necesarios para transportar la ayuda con rapidez, a la zona inundada del delta.
En el pueblo de Labutta, ubicado en el delta y donde un 80% de las casas fueron destruidas, las autoridades entregan sólo una taza de arroz por familia al día, afirmó un funcionario de ayuda de la UE. Las escenas se repiten en todo el delta, el antiguo “Tazón de arroz de Asia”, donde se teme que hayan muerto 100.000 personas en el peor ciclón que afectó al continente desde 1991 -cuando en Bangladesh hubo 143.000 fallecidos-.
Dificultando los ya complicados esfuerzos para entregar asistencia humanitaria, se hundió la embarcación que transportaba el primer envío de la Cruz Roja a los sobrevivientes. El barco habría chocado con un tronco en el delta Irrawaddy y dejó en evidencia las enormes dificultades logísticas para entregar ayuda, con caminos intransitables y el delta convertido en pantano.
Desde la ONU estiman que entre 1,5 y 1,9 millón de personas está luchando hoy para sobrevivir al desastre. Templos budistas y escuelas de dos pueblos en las afueras del área de destrucción que dejó el fenómeno natural son refugios improvisados para mujeres, niños y ancianos.
“Tenemos 900 personas aquí, pero sólo 300 cajas de almuerzo. Se las dimos a las mujeres y a los niños primero. Los hombres aún no recibieron comida alguna”, señaló una mujer en un centro de ayuda en el pueblo de Myaung Mya, a 100 kilómetros al oeste de Rangún.
Pese a la devastación, la junta militar mantuvo su atención en una “hoja de ruta a la democracia” de siete pasos, que debería terminar en una elección multipartidista en 2010 y que pondría fin a casi cinco décadas de gobierno militar en la ex Birmania.
La prensa destacó que sigue el recuento de votos del referendo del sábado, para reformar la Constitución, pero no dijeron nada sobre cuándo se dará a conocer el resultado. (Reuter-DPA)