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Domingo 4 de Mayo de 2008
Deportes
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CONFIANZA. “Nosotros tenemos que defender, porque arriba hay jugadores desequilibrantes que llegan al gol en cualquier momento”, dijo Martos. L A GACETA / HECTOR PERALTA
Muchos hinchas de Atlético salieron anoche. Ese cóctel que no se mezcla solo los hizo dormir profundamente y recién ahora, que leen esta nota, sabrán si soñaron o no con lo que pasará esta tarde. Porque todos sienten los colores, pero es cuando ellos se meten en el subconsciente que la involucración es total. Algo así le pasa a Martín Martos, que ya de por sí es enorme para las camas individuales del hotel. Si para colmo se le cruzan palabras como Cipolletti, Perico, Sunchales, ¿Córdoba? y ascenso, es lógico que le cueste pegar un ojo. “Son días que se viven muy a full. La adrenalina corre entre nosotros, hace varias fechas que esperamos esto. Llegué al club hace dos años, siendo uno de los últimos, y ahora vuelvo a estar en una fase definitoria. Sueño con un final feliz. El ascenso me desvela”, reconoce el salteño, uno de los personajes más ricos para las notas por su manera descontracturada para hablar. Un ejemplo: “trato de quedarme en la habitación, no doy muchas vueltas. Me cuesta dormir, y eso que concentro con el Gato, Montiglio y Hernández, que hablan poco. Buenas pildoritas son”.
Titular indiscutido durante el torneo, Martos se operó de los meniscos cuando el equipo clasificó. Corrió riesgos, pero volvió el domingo pasado, 25’ contra Luján de Cuyo y está perfecto para lo más importante. “Sí, era un riesgo que tomaba, pero fui concientizado por el cuerpo médico, por el técnico y por los compañeros. Le metí de lleno a la recuperación y estoy al 100%. Y si no me recuperaba, lo mismo quería estar. En estos partidos no importa el dolor. Es el primero del campeonato en serio”, asegura el caudillo salteño al que rebautizaron “Caballo”. El mismo cuenta la anécdota del apodo: “en una foto me pusieron agua y pasto. En mi lugar en el vestuario pusieron una herradura. Fue justo antes de hacerle el gol a Alumni. Solari me dijo: ‘¿ve? un caballo no es por mal jugador, es un símbolo de personalidad’”.
Cuando el pesimismo amenaza con aparecer, Martos lo baja. Nació con el optimismo en la piel. “Mi tercer nombre es Jesús porque mi mamá había perdido los dos primeros hijos. Nací yo y después vinieron siete hermanos. Por eso le digo a los hinchas que confíen en nosotros. Tenemos muy buen puestas las dos cosas que todo hombre tiene que tener. Sobrellevar una carga de 22 años de fracasos no lo soporta cualquiera. Ellos tienen que alentarnos y nosotros vamos a retribuirle con buenas actuaciones y triunfos”, afirma el defensor que subió con Central Norte de Salta después de 21 años.
Claro que todo empieza esta tarde. “Por algo Cipolletti llegó adonde está. El cuerpo técnico vio videos del rival y estamos al tanto. Pero si hoy ganamos, no llegamos a la final. La frase de Mostaza es clave: ‘paso a paso’. Esto es una mesa de cuatro patas: dirigentes, cuerpo técnico, hinchas y jugadores. Si las patas están a la misma altura, la mesa no se desnivela. Y hoy estamos juntos por un sueño”, cierra Martos. A hacerlo realidad.