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Domingo 6 de Abril de 2008
LA GACETA Literaria
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Apenas unos minutos después de finalizado el encuentro, en el vestuario mismo del estadio SBC Center, Emanuel Ginóbili saca de su bolso su computadora portátil y se conecta a internet. Lee las crónicas del partido que acaba de disputar con San Antonio e, incluso, envía un comentario vía mail sobre la nota que publica La Nación.com. El también es un “nativo digital”, término que utilizó el magnate de los medios Rupert Murdoch para describir a las personas menores de treinta años que no conciben su vida sin la utilización permanente de las nuevas tecnologías.
La vorágine informativa que impulsa internet como medio abre un signo de interrogación al futuro que le espera al diario que leemos todas las mañanas: dentro de veinte años, los nativos digitales serán el 70% de la población mundial. Para esta generación de lectores las noticias se absorben en el momento y frente a un monitor o celular. Para ellos el texto escrito tiene poco valor ante el auge del audio, primero, y, sobre todo, del video. Así, el lector on line abandona la tradicional postura en la noticia y participa de ella calificándola, dejando su opinión o aportando testimonios en imágenes –fotos o grabaciones- convirtiéndose en ‘periodista ciudadano’. Ante estos nuevos hábitos, ¿la narrativa aparece postergada a un segundo plano? La premisa de los medios en la Red es relatar una historia enmarcada en una vistosa presentación multimedia. El lector on line no detiene su atención frente a textos extensos.
Por otro lado, el rápido y fácil acceso para publicar en internet obliga al replanteo de un trabajo que antes estaba destinado, exclusivamente, a periodistas, fotógrafos y editores profesionales, en el caso del periodismo, y escritores y editoriales, en el caso de la literatura. La aparición de los blogs aumentó la crisis de la tradicional forma de narrativa. Este espacio, también denominado bitácora, se multiplica en un ritmo vertiginoso y se calcula que hay más de 75 millones en circulación por la web. Las bitácoras son una página virtual en la que su creador –no hay que tener muchos conocimientos informáticos- puede relatar historias, contar cuentos o, simplemente, mostrar fotos, audios o videos. Todo, en forma fácil y sin ningún costo. Este fenómeno abrió una brecha de discusión que aún –y por mucho tiempo- se mantendrá vigente hasta que llegue un cambio y concientización cultural ¿Un blogger puede ser considerado un escritor o un periodista?
Existen diferencias entre la escritura en un medio web y un medio gráfico, cambian los tiempos que se emplean, el espacio y, desde ya, el modo de publicación. El blog se convirtió en un sitio de encuentro directo entre el escritor y el lector, sin intermediarios. Los escritores tradicionales mantienen reticencias con este formato al no concebir que quien escribe sea el encargado del diseño y la programación informática. En este aspecto, la blogonovela es un claro ejemplo de cómo exaltar la funcionalidad del lector, en un espacio donde el autor publica los capítulos en entregas sucesivas y, a partir de sus experiencias diarias y de los comentarios de los usuarios, cambia el rumbo de la historia sin tener el final predeterminado.
No existen géneros literarios sin texto. La literatura no quedó ajena a la revolucionaria aparición de Internet, que rompió todas las barreras. La realidad obedece a una histeria informativa y voraz. Hoy, la tecnología de percepción se mezcla con la estética audiovisual para acompañar al texto, aunque el futuro seguramente deparará más cambios.
© LA GACETA