04 Abril 2008 Seguir en 
La violencia es una conducta aprendida, pero los chicos no la absorben a través de la televisión ni de los videojuegos sino que la toman de la conducta de sus padres en el hogar. Tal es la opinión de la psicóloga y socióloga tucumana Beatriz Polti, que trabaja en una investigación sobre el tema.
"La violencia se aprende en base a modelos familiares. Muchos la culpan a la televisión o a internet, pero es una forma de eludir la propia responsabilidad -explicó la especialista-. Cuando un chico que tiene buena salud mental juega con un entretenimiento donde hay violencia, sabe diferenciar muy bien. Interpreta la violencia como parte de esa ficción, como cuando juega a los pistoleros. Eso no es negativo, porque el juego es un mecanismo que ayuda a canalizar frustraciones".
Polti afirmó que distinto es el caso de los chicos que están criados en un ambiente de violencia física o emocional. Esta última es más frecuente y tan nociva como la otra para la vida de las personas.
"Un padre que insulta y desvaloriza a la madre y a los hijos, por ejemplo. Muchos creen que la violencia en la pareja no afecta a los chicos. Pero hay una categoría en el maltrato infantil que se denomina 'niños testigos de violencia' -aclaró-. Y una más activa, que no se tiene tan en cuenta: el abandono. Es cuando los padres no ponen límites, cuando no supervisan lo que el chico hace o no se interesan por saber dónde están cuando salen".
Finalmente, la investigadora señaló que la sociedad también es responsable a través de las instituciones encargadas de la justicia, de la salud y de la educación. Sobre esta última área, opinó que la escuela debe encarar acciones y programas para afrontar el problema. LA GACETA.com ©
"La violencia se aprende en base a modelos familiares. Muchos la culpan a la televisión o a internet, pero es una forma de eludir la propia responsabilidad -explicó la especialista-. Cuando un chico que tiene buena salud mental juega con un entretenimiento donde hay violencia, sabe diferenciar muy bien. Interpreta la violencia como parte de esa ficción, como cuando juega a los pistoleros. Eso no es negativo, porque el juego es un mecanismo que ayuda a canalizar frustraciones".
Polti afirmó que distinto es el caso de los chicos que están criados en un ambiente de violencia física o emocional. Esta última es más frecuente y tan nociva como la otra para la vida de las personas.
"Un padre que insulta y desvaloriza a la madre y a los hijos, por ejemplo. Muchos creen que la violencia en la pareja no afecta a los chicos. Pero hay una categoría en el maltrato infantil que se denomina 'niños testigos de violencia' -aclaró-. Y una más activa, que no se tiene tan en cuenta: el abandono. Es cuando los padres no ponen límites, cuando no supervisan lo que el chico hace o no se interesan por saber dónde están cuando salen".
Finalmente, la investigadora señaló que la sociedad también es responsable a través de las instituciones encargadas de la justicia, de la salud y de la educación. Sobre esta última área, opinó que la escuela debe encarar acciones y programas para afrontar el problema. LA GACETA.com ©
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