Klemm: En el lugar indicado

Desde cero, pero en el momento justo, un dúo tucumano se impuso en la escena pop.

03 Abril 2008
"Vinimos a buscar mejores condiciones para tocar; al principio nos costó mucho porque Buenos Aires es grande y hay millones de bandas. Tuvimos que arrancar desde cero, conseguir lugarcitos y producir todo nosotros, pero siempre con la idea de ir creciendo", dice, vía telefónica, Federico Carlorossi, de Klemm.
La banda, que llegó como dúo (él y el Chueco Ferrer), en los primeros 2000, tuvo un toque de suerte. "Hacíamos electro-pop, y como esa tendencia estaba fuerte en Europa y en Buenos Aires se veían las primera luces con gente como Leo García, con quien yo había tocado. Sentimos que ese era nuestro lugar si queríamos encarar la música como proyecto serio con el placer de hacer una carrera artística", señala. De alguna manera, dice, se cansó de tocar en barcitos, de cargar todo, de organizar y, al final, poner plata de su bolsillo. "Está bueno como experiencia, pero para desarrollarte como músico y como persona hacen falta otras cosas, y nosotros nos jugamos", relata.
"Creíamos que teníamos que meternos en un lugar donde tuviéramos oportunidades; es como que habíamos agotado lo que podíamos hacer en Tucumán", cuenta y señala como ejemplo el bandón que lideró su socio, Los Anteojos del Tío Fredy.
"No sé si tocamos el techo en Tucumán, porque sé que hay bandas que convocan más gente de la que metíamos nosotros. Pero llegábamos a nuestros shows agotados por haber trabajado tanto, y descuidábamos la música", argumenta,
Klemm consiguió en Buenos Aires el respeto de sus pares y una muy buena acogida de la crítica especializada. Eso fue a puro pulmón, porque ni siquiera tiene un disco como carta de presentación. "Todo lo hicimos con un EP independiente y buenos shows. Hoy tenemos que trabajar en otras cosas, pero vamos encontrando el camino", señala. En estos días, Klemm está terminando de producir el que será su primer disco, que aún no tiene nombre. Son 14 temas en los que participan 10 invitados de lujo, cuyos nombres, por ahora, guardan en secreto.
Federico considera que, en gran medida, la movida tucumana no termina de arrancar por las mismas bandas. "Muchas tienen un nivel muy básico, elemental, con poco vuelo y poca onda", dice, y rescata a sus viejos amigos de Monoambiente como una de las excepciones. Ahí radica en parte, dice, que el público local responda masivamente a las ofertas que llegan desde Buenos Aires, y con desinterés por las propias. "Los grupos no se mueven", sostiene.

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