Aluvión de goles en el Monumental

Atlético fue infinitamente superior a La Florida y festejó el 4 a 0 con conquistas de Sarría, Alvarez -2- y Hernández.

SIMPLEMENTE FUTBOL. Atlético pasó por arriba a La Florida y lo dejó en una situación sumamente incómoda. Alvarez y Sarría conforman una sociedad letal, que los “decanos” goza. LA GACETA / HECTOR PERALTA
SIMPLEMENTE FUTBOL. Atlético pasó por arriba a La Florida y lo dejó en una situación sumamente incómoda. Alvarez y Sarría conforman una sociedad letal, que los “decanos” goza. LA GACETA / HECTOR PERALTA
23 Marzo 2008
Como a la mayoría de sus víctimas, la cocinó a fuego lento; luego sacó diferencias sin despeinarse y terminó ovacionado por su gente. Atlético fue una vez más lujo, goles y espectáculo, y puso de rodillas a La Florida, equipo al que sólo un milagro deportivo le posibilitará mantener la plaza en el Argentino "A".
Esta vez le llegó rápido la ventaja al paciente juego de toque y rotación de Atlético. Sólo una vez había llegado con profundidad el "decano" antes del gol de penal de Sarría. Sobre los 15 minutos, Alvarez exigió de cabeza a Romero, luego de un envío de Longo. Después, y siempre con el control de la pelota, llegó el primer grito.
Erroz, la gran figura del juego, dio su primera asistencia al "sentir" el pique al vacío de Montiglio. A Mateucci no le quedó mas que cometerle infracción. Ni Farfor, el juez, ni Sarría, el ejecutante, tuvieron dudas. El partido ya tenía a su ganador en 18 minutos. Durante la primera etapa, con cinco disparos desde 30 metros, el "tricolor" dejó en evidencia su incapacidad para dañar en los metros finales.
La resolución absoluta del partido se dio a los dos minutos de reiniciadas las acciones. Entre Erroz y Alvarez burlaron la desprolija salida de la última línea rival, y el goleador la mandó a guardar.
La enorme ventaja en favor del "decano", que regó de fútbol el húmedo piso, provocó reacciones de impotencia por parte de la visita. El mensaje de clemencia llegó con la expulsión de Medina. Pero la gente pidió más y el equipo le dio con el gusto. Longo, Erroz y Sarría armaron el jugadón para que Hernández se transformara en verdugo. La Florida inquietó por única vez en serio mediante una triangulación entre Palacios, Segovia y Acosta. El "Gato" Pérez respondió al apoyo de la gente conteniendo con sus piernas. "Yaya" Alvarez cerró la función con una joya clase "A": paró la pelota en el área, tiró un caño y ejecutó. El regocijo fue completo.

Análisis
Sin alma
Por Miguel Décima - Redacción de LA GACETA.

Los numeros no mienten. El "tricolor", de los 81 puntos que disputó, apenas consiguió 16. Es decir que rescató el 19,7 por ciento de ellos, una cantidad que habla por sí sola de la paupérrima campaña del conjunto del este tucumano. Y esta vez no fue la excepción; La Florida, con un andar timorato y sin vuelo futbolístico, fue fácil presa de un rival que mostró una superioridad aplastante en todos los sectores del campo.
"Me cuesta admitirlo, pero hay jugadores que carecen del carácter necesario para revertir esta situación". Con estas palabras, Fabián Lazarte definió la prestación de varios jugadores con mucho rodaje, pero que están lejos de mostrar el nivel de juego que se les conocía. La Florida nunca renunció al plan conservador que tejió su técnico, y no salió a buscar el partido por temor a sufrir una goleada histórica. Es un equipo sin alma.

Análisis
Paciencia
Por Carlos Oardi - Redacción de LA GACETA.

Paciencia es una palabra que aprendieron muy bien en el diccionario de Jorge Solari. Paciencia para saber manejar la pelota; paciencia para jugar a varios toques; paciencia para abrir los espacios; y paciencia para convertir goles que hay que aplaudir de pie. Los dos últimos contra La Florida fueron para ponerlos en un cuadro.
Atlético es un equipo que hace bailar a su gente, que se está acostumbrado, cada vez que asiste al Monumental, a ver grandes producciones. Como si asistiera al cine a presenciar una gran película, o al teatro a compenetrarse con la obra. Atlético juega el fútbol; y lo sufren los que están enfrente. El "decano" está muy bien físicamente y termina marcando la diferencia en los segundos tiempos. El grupo cada vez se consolida más y sabe cuál es el camino correcto. Ellos iluminaron una noche gris.

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