Sobresaltos en Brasil

Alperovich disparó municiones de grueso calibre contra el campo, pese a que la provincia perdió 187 millones de dólares por la suba de las retenciones a la soja. Martínez Zavalía y Paz, solidarios con el agro. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

23 Marzo 2008
Las tensiones de la política nacional dinamitaron el esquema político del Gobierno y alteraron las vacaciones de José Alperovich en Brasil, con inesperadas llamadas de celular. La anterior estancia en ese país había sido precedida por la crisis de los vuelos de cabotaje a Tucumán, cuya repetición procura evitar con la llegada de Andes Líneas Aéreas. Cuando se fue el miércoles de Tucumán, presumía de haber dejado la casa en orden. Paz con los gremios y elección de Claudia Sbdar para la Corte Suprema de Justicia figuraban entre los puntos a favor que había cosechado tras un aciago fin de semana. Pero el decurso de los hechos probó que se había equivocado, como le pasó a Raúl Alfonsín, quien creyó que había desactivado para siempre la rebelión carapintada en la Semana Santa de 1987. Entre el viernes y ayer le llegaron a Alperovich los anticipos de una seguidilla de renuncias de miembros de su gabinete, que destartala un modo de vinculación con el empresariado rural.
El mundo idílico que presagiaba la reelección lograda en agosto, empezó a oscurecerse con la elección de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) en la presidencia de la República. Las políticas del kirchnerismo se mantuvieron inalterables en sus trazos fundamentales. Más que cambio, hubo profundización en la continuidad, como que el timón de la política está compartido entre CFK y Néstor Kirchner. De esta novedad no se dedujeron todas las conclusiones posibles, ni tampoco se evaluó el juego de las líneas internas del sistema de alianzas que preconiza la Casa Rosada.
La salida forzada de Francisco Sassi Colombres del escenario reveló que había sido pésimamente calculada la incidencia de la posición nacional respecto de las figuras expectables de la dictadura militar. El papelón de Alperovich desató una profunda inquisición interna para determinar las usinas de la supuesta conspiración. Una primera lectura responsabilizó a dos funcionarios de alta jerarquía política, cuyas hermanas son integrantes del Poder Judicial en el ramo penal. El ex titular de Derechos Humanos del alperovichismo, Bernardo Lobo Bugeau, engrosó la lista de los sospechosos, debido a su estrecha relación con Luis Eduardo Duhalde, secretario de Estado de esa área en el orden nacional.
Sin embargo, el panorama se hizo más complejo cuando se ahondó la averiguación. La objeción que más enfureció a los legisladores oficialistas fue la ausencia del piquetero Héctor Romano. Este no dio el debate en el recinto como hubiera sido deseable en una democracia madura, pero su ausencia de la sesión legislativa descolocó a la inmensa mayoría de sus pares del alperovichismo. Estos pagaron el precio de haber votado el pliego de alguien que se cayó en el camino.

Las lealtades
Romano prefirió la lealtad con el Movimiento Libres del Sur, la corriente liderada por Humberto Tumini en el ámbito nacional y por Federico Masso -director de Emergencias Sociales- en Tucumán. Tumini fue designado secretario del Consejo Federal de Derechos Humanos por CFK y por el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, de quien depende estructuralmente. El "Indio" mira a Buenos Aires.
La permanencia del mismo Masso entró en una zona de turbulencias. Romano arguyó que es fiel con sus principios, al exponer ante sus pares. Los más irritados con el piquetero deslizan por afuera: "no son peronistas, sino izquierdistas". También lo cuestiona desde el riñón del Gobierno, Marcelo Caponio - el segundo de Edmundo Jiménez-, porque lo tilda de"oportunista".
Pero Libres del Sur afrontará la competencia política del Movimiento Evita, cuyo jefe Emilio Pérsico participará mañana de actos con la diputada Stella Maris Córdoba, el intendente Domingo Amaya y el legislador Hugo Balceda. A Pérsico se lo incluye entre los elegidos por Kirchner para secundarlo en la potenciación del aparato pejotista. En medios del peronismo se hablaba de una prohibición de la Casa de Gobierno a los miembros del gabinete para que acudieran a ciertos actos.

Alzas y bajas
La agitación que se apoderó del campo, a raíz de la subida de las retenciones a la exportación de la soja, repercutió intensamente en Tucumán. Alperovich mantuvo relaciones ambivalentes con la Sociedad Rural de Tucumán en los últimos años. La presión impositiva provincial y la política económica nacional fueron motivos de discordia, pero sin llegar a la ruptura. Los representantes del campo permanecieron en sus puestos, pese a esos roces
Hasta hace algunos días, el gobernador había mostrado comprensión frente a la actitud de los ruralistas, pero estando en Brasil rompió el fuego. No tuvo en cuenta que la decisión anunciada con bombos y platillos por el ministro de Economía, Martín Lousteau, priva a los productores tucumanos de 187 millones de dólares, según los cálculos de la SRT. Privilegió, en cambio, la solidaridad de la Casa Rosada, como otros homólogos de distintas provincias. Le urgía, por otra parte, recomponer vínculos con CFK y Kirchner luego del caso Sassi Colombres. La proximidad del 32 aniversario del golpe de estado de 1976 primó también. Necesitaba otra vez hacer buena letra.
"Es indignante ver la intransigencia del sector más beneficiado por la recuperación económica", disparó el gobernador, que atacó los piquetes de los ruralistas. Sin duda, la metodología de bloquear caminos está reñida con el estado de derecho y la preservación de la libertad de circulación.
Con todo, el tono agresivo de Alperovich contrastó, por ejemplo, con el cauteloso del gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner, que reclamó un diálogo. "Nos gustaría participar en la decisión de políticas para el agro",afirmó. "En términos económicos no tenemos posibilidad de hacerlo", reconoció, pero dejó en claro que estaba en sintonía con los ruralistas de su estado.
El viraje de Alperovich quebró la alianza corporativa informal con la Rural. Si bien el ministro de la Producción, José Manuel Paz, anticipó que dejaba el gabinete el viernes, ya había dado algunas señales públicas de disgusto con la administración krichnerista. "Se está tirando mucho de la soga de los productores", había diagnosticado el jueves 13.
La agudización de la crisis precipitó el retiro de Paz, como el de Roberto Martínez Zavalía. Ambos se fueron de la función pública en solidaridad con la producción. Alperovich recibió la noticias de las bajas en Brasil.
Antes de partir, Alperovich había abonado el terreno para recuperar la iniciativa perdida con los errores de los últimos meses. Con buenos reflejos, propuso a Sbdar para la vocalía vacante de la Corte. La sólida formación jurídica de ella está fuera de discusión, pero en el foro se contrapesa esa opinión con su poca experiencia en el ejercicio profesional. Sin pasado político reprochable, Sbdar entrará en la Corte en un momento muy difícil y en el que la independencia de criterio estará en juego.

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