23 Marzo 2008 Seguir en 
TAIPEI.- El candidato del Partido Nacionalista, el principal partido de oposición en Taiwan, ganó ayer las elecciones presidenciales, lo que augura una mejora en los lazos de la isla con China. Sin embargo, el presidente electo Ma Ying-jeou dijo que sólo consideraría firmar un acuerdo de paz si el gigante asiático vecino deja de apuntar sus 1.000 misiles contra la isla.
"Las relaciones entre ambas partes se han estancado, por lo que tenemos que priorizar las cosas" expresó Ma a los periodistas después de anunciar su victoria a miles de partidarios que gritaban, hacían sonar cornetas y encendían fuegos artificiales en el centro de Taipei. "Lo primero es la normalización de las relaciones económicas, y luego, un acuerdo de paz", sostuvo. Pero, agregó, "antes de que podamos hablar de paz, necesitamos remover la amenaza". China reclama a Taiwan como parte de su territorio desde el fin de la guerra civil de 1949 y ha amenazado con tomar el control, por la fuerza si es necesario, de la isla que califica de "provincia rebelde".
Faro de democracia
Ma dijo que no tenía planes de viajar a China, pero insinuó que visitaría otras naciones principales antes de asumir el 20 de mayo. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó a Taiwan como un faro de democracia y dijo que Taipei y Beijing debían conversar para establecer bases para la estabilidad y abstenerse de medidas unilaterales. "La elección ofrece una nueva oportunidad para que ambas partes se acerquen y resuelvan pacíficamente sus diferencias", dijo el mandatario.
A la vez, el presidente chino Hu Jintao ofreció amplias charlas de paz con Taiwan a principios de mes, pero siempre bajo la política conocida como de "una China", que define a la isla y el territorio continental como parte de un sólo país, un concepto que el actual gobierno de Taiwan rechaza.
Ma, de 57 años, derrotó al candidato gubernamental, el independentista Frank Hsieh, por 2,2 millones de votos. El nacionalista Kuomintang (KMT) jugó en estos comicios la carta de la economía y de la reconciliación con China continental, en vista de que la política independentista del Partido Democrático Progresista (PDP) causó en estos años una mayor división étnica en la isla y un retroceso económico. Pese a haberse enfrentado en 1949 a los comunistas y haberse exiliado en Taiwan, el Kuomintang cambió de rumbo enviando a sus representantes a Beijing para hablar acerca de una posible cooperación, sobre todo en el terreno económico.
Aunque esta política diluye la soberanía de la isla, lo que preocupa a muchos taiwaneses, el KMT subrayó en la campaña que la integración económica no sacrificará la autonomía. Muchos taiwaneses lo creyeron, ante el temor del empobrecimiento de la isla, porque consideran que China no tratará a Taiwan como a Hong Kong o al Tíbet. Los críticos aluden en cambio a la historia del Partido Comunista chino para alegar que esta postura es muy inocente. (Reuter-DPA-AFP-NA)
"Las relaciones entre ambas partes se han estancado, por lo que tenemos que priorizar las cosas" expresó Ma a los periodistas después de anunciar su victoria a miles de partidarios que gritaban, hacían sonar cornetas y encendían fuegos artificiales en el centro de Taipei. "Lo primero es la normalización de las relaciones económicas, y luego, un acuerdo de paz", sostuvo. Pero, agregó, "antes de que podamos hablar de paz, necesitamos remover la amenaza". China reclama a Taiwan como parte de su territorio desde el fin de la guerra civil de 1949 y ha amenazado con tomar el control, por la fuerza si es necesario, de la isla que califica de "provincia rebelde".
Faro de democracia
Ma dijo que no tenía planes de viajar a China, pero insinuó que visitaría otras naciones principales antes de asumir el 20 de mayo. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó a Taiwan como un faro de democracia y dijo que Taipei y Beijing debían conversar para establecer bases para la estabilidad y abstenerse de medidas unilaterales. "La elección ofrece una nueva oportunidad para que ambas partes se acerquen y resuelvan pacíficamente sus diferencias", dijo el mandatario.
A la vez, el presidente chino Hu Jintao ofreció amplias charlas de paz con Taiwan a principios de mes, pero siempre bajo la política conocida como de "una China", que define a la isla y el territorio continental como parte de un sólo país, un concepto que el actual gobierno de Taiwan rechaza.
Ma, de 57 años, derrotó al candidato gubernamental, el independentista Frank Hsieh, por 2,2 millones de votos. El nacionalista Kuomintang (KMT) jugó en estos comicios la carta de la economía y de la reconciliación con China continental, en vista de que la política independentista del Partido Democrático Progresista (PDP) causó en estos años una mayor división étnica en la isla y un retroceso económico. Pese a haberse enfrentado en 1949 a los comunistas y haberse exiliado en Taiwan, el Kuomintang cambió de rumbo enviando a sus representantes a Beijing para hablar acerca de una posible cooperación, sobre todo en el terreno económico.
Aunque esta política diluye la soberanía de la isla, lo que preocupa a muchos taiwaneses, el KMT subrayó en la campaña que la integración económica no sacrificará la autonomía. Muchos taiwaneses lo creyeron, ante el temor del empobrecimiento de la isla, porque consideran que China no tratará a Taiwan como a Hong Kong o al Tíbet. Los críticos aluden en cambio a la historia del Partido Comunista chino para alegar que esta postura es muy inocente. (Reuter-DPA-AFP-NA)







