EL TEATRO QUE VIENE

El ensayo sirve para estudiar el libreto y para investigar a los personajes de una obra

"Los lobos" se reestrenará luego de 10 años en el Centro Virla. Carlos Alsina prepara una obra de Tito Cossa en El Pulmón. Los avatares de un actor transformista.
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“EL SALUDADOR”. Daniel Fernández, Marcela Conticello durante el ensayo en la sala El Pulmón.

Un termo con café, un cenicero colmado y algunas tazas pueblan la mesa ratona de ese living de la calle Maipú, devenido en improvisada sala de ensayo. Entre voces estridentes y libretos a medio aprender, Rolo Andrada, Pablo Parolo, Nelson González y Jorge García recrean sus papeles con ademanes y todo. Por momentos, el clima tenso de la situación (en la ficción, por supuesto) se corta por las carcajadas que provoca una palabra mal dicha, un gesto fuera de lugar, un tropezón o un acto fallido. Todo queda entre amigos. Una vez apagado ese fugaz instante de diversión, los artistas continúan con el ensayo de "Los lobos", una obra escrita por Luis Agustoni que es dirigida y producida por Jorge Alves.
Las persianas bajas evitan que se filtre el sol de la siesta por el enorme ventanal, y las luces tenues parecen favorecer al clima de la escena planteada: cuatro altos miembros del gobierno discutiendo un asunto de vida o muerte. Mientras García se desplaza por la habitación declamando una letra que, sólo por momentos olvida, Andrada permanece sentado, visiblemente entregado a su personaje de senador incorregible. González agradece la presencia de Alberto Díaz, director asistente, que le va soplando sus líneas desde un rincón. Parolo no tiene problemas: es la segunda vez que trabaja en esta obra, y ya tiene su papel bien aprendido.
"La obra cuenta un hecho de corrupción registrado en la provincia de Buenos Aires en 1940", contó Alves. "Cualquier parecido con la realidad actual, es mera coincidencia", se apresuró a agregar Parolo. "Esta historia está basada en un hecho real, y se estrenó en Tucumán por primera vez hace 10 años", relató Andrada. "El ensayo va muy bien y, sobre todo, rápido, porque dos de los actores que participan ahora ya lo hicieron durante la primera puesta, y tienen a sus personajes muy bien incorporados", añadió.
"El ensayo es un tiempo para investigar a los personajes y tomar contacto con ellos, para tener un conocimiento profundo de la obra y comprender las situaciones que se van planteando en ella", explicó González. "En esta puesta en particular, la relación entre los protagonistas es muy conflictiva, sin embargo los une una amistad muy sólida", agregó.
Desde el rincón de fumadores de la habitación, Parolo habló de la importancia de los vínculos a la hora del ensayo. "Como grupo nos une una amistad muy fuerte, de varios años. Esta vez, tenemos la satisfacción de reencontrarnos para trabajar juntos después de mucho tiempo. Tener un buen vínculo es fundamental para hacer una buena obra; la relación de confianza y, sobre todo, la buena onda". El director agregó: "dos de los integrantes de este elenco han sido alumnos míos en la escuela Normal, donde se iniciaron en el teatro. Hay ?feeling?, y muchas cosas buenas pueden salir de eso". A ese elenco que se parece más a un grupo de buenos camaradas se sumará los próximos días Fabio Ladetto.
Claro que, como todo proyecto independiente, hay inconvenientes que afrontar. "El espacio físico es el gran problema de los grupos teatrales. Casi no hay salas buenas, y las temporadas duran mucho menos que antes. Una obra buena podía estar más de tres meses; ahora nos dan sólo 10 funciones", contó García. "Para ensayar casi no hay lugares, y los espacios disponibles tienen un costo. Tucumán tiene sólo dos teatros buenos. Se necesitan más teatros, más espacios dedicados a la cultura, porque los grupos independientes son cada vez más numerosos", dijo.

El grotesco
A pocas cuadras de allí, aunque en horario nocturno, también avanzan los ensayos de "El saludador" de Roberto Cossa, cuyo estreno está previsto para el 7 de marzo. La obra, del dramaturgo argentino Roberto Tito Cossa, "es quizás la más próxima a "La nona?", comenta el director Carlos Alsina, en un descanso del ensayo en El Pulmón, en Córdoba 86.
"La obra, característica del estilo grotesco, es una metáfora sobre los acontecimientos que sacudieron la historia contemporánea mundial a través de un personaje que se dedica a visitar esos grandes eventos para saludarlos. Su constante regreso a casa lo pone en contacto con su familia y de ello se derivan situaciones de mucho humor en donde se combinan los grandes ideales con los avatares de la vida cotidiana", explica. El elenco está integrado por Marcela Conticello, Daniel Fernández y Golo Saifán. Con orgullo, Alsina recuerda que se trata del décimoquinto estreno de producción propia que se realiza en El Pulmón.

"Pollo con papas". No, no es el pedido a un mozo de un restaurante, es el título de una disparata comedia que Alejandro Sandoval, Yésica Carrizo y Manuel Villarrubia Norri trabajan en Patio Lorca, en avenida Alem al 200; al estilo del café concert. "Cantaremos y bailaremos, pero además hay un monólogo en el que se desmonta un poco a un actor transformista. La idea es contar las cosas que le van ocurriendo al personaje", cuenta Villarrubia Norri.