En el nuevo Lillo convivirán la ciencia y el entretenimiento

Importante remodelación. El museo, que guarda colecciones únicas, promete ser único en su tipo en el NOA. Anticipan que duplicarán el tamaño del espacio para muestras. Apuesta ambiciosa, dirigida al turismo cultural.

13 Nov 2007
Ruido de máquinas y herramientas alteran la paz del gran jardín, poblado de estatuas de dinosaurios, que rodea al museo Miguel Lillo. Los trabajos de remodelación, que comenzaron hace cinco meses, avanzan velozmente y pronto lo dejarán convertido en el museo más importante del NOA en su tipo, y un referente a nivel nacional, además de un poderoso atractivo turístico. No sólo duplicará su tamaño, sino que mostrará las colecciones de manera más didáctica y divertida, anticipó el museólogo porteño Gabriel Miremont (39), que diseñó -entre otros- el Museo de Alta Montaña de Salta y el Museo Evita, de Buenos Aires."Se busca captar al público más joven: cuando los chicos vienen a un museo después traen a los grandes. La cultura, la ciencia, pueden ser un entretenimiento", dijo Miremont. Calcula que en marzo podría producirse la reinauguración.

- ¿Cómo estará organizado?
- Va a tener una introducción con el origen del planeta. Una parte de paleontología, donde van a estar los dinosaurios, y un área nueva que mostrará las cinco regiones de la provincia: chaco, puna, yungas, propuna y monte. Ya no van a estar las cosas separadas por especies: se va a mostrar juntos a todos los elementos que pertenecen a cada región. Piedras, animales y plantas. Va a haber también dos áreas nuevas. Una de exposiciones temporales, donde se van a presentar temas diferentes cada tres o cuatro meses.

- ¿Y el área restante?
- Va a ser una de las más atractivas, porque va a mostrar animales vivos. Una pequeña exposición de anfibios y terrestres, de nuestra región, en sus respectivos habitat. Ranas, lagartos, serpientes, murciélagos y otros animales que viven entre nosotros.

- ¿En cuánto tiempo se podrá recorrer la muestra?
- Como mínimo, entre 30 y 45 minutos. Pero también va a haber videos, textos para leer en sala, cosas para tocar e interactuar. Es un nuevo código de comunicación con el público. Los museos tienen que ser parte del entretenimiento cultural.

- ¿La colección del Lillo está bien conservada?
- Sí. Es un lujo para mí poder trabajar con una colección tan rica y en tan buen estado. La fundación no solamente cuidó lo científico, sino que los testimonios materiales están preservados de una manera ejemplar. Hay cosas únicas, como el saltasaurio o las colecciones de aves embalsamadas con centenares de piezas. Sólo de huevos hay una colección de más de 2000 ejemplares. No es común que en una institución tan antigua las colecciones estén tan bien cuidadas. Uno no se puede imaginar la cantidad de cosas que hay aquí adentro. Se va a exponer lo mejor y lo más representativo de cada área.

- ¿Hay un plan de reformas para el entorno también?
- Se va a hacer un observatorio de aves en el viejo palomar. A los jardines se los va a transformar en un lugar más didáctico. Es impresionante el potencial que hay aquí adentro. En otro pabellón está previsto trabajar con exposiciones de arte. Se irá creando un complejo. Más adelante habrá un bar y una tienda de recuerdos.

- ¿En qué medida se calcula que van a aumentar las visitas?
- Mucho. El Museo Evita, que yo diseñé, es un museo biográfico. Hoy es el más visitado de la ciudad de Buenos Aires. El de Alta Montaña, en Salta, pasó de recibir entre 200 y 400 visitas diarias, a 1.700 personas por día. El turismo cultural es una nueva industria. El Lillo va a ser un museo único en el norte, en su género. Va a dar que hablar por su modernidad y por su seriedad científica.