La nieve en las cumbres y el frío en la Villa de Tafí sorprendieron a los turistas

Los visitantes se refugiaron en los bares a tomar café, y los artesanos vendieron una gran cantidad de abrigos. El termómetro registró marcas bajo cero. Muchos adelantaron el regreso a la ciudad. Se congelóel agua de las cañerías.

FIN DE SEMANA LARGO. Tafí del Valle estuvo muy concurrida a pesar del clima. La capacidad hotelera se ocupó en un 80%, según se informó. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
FIN DE SEMANA LARGO. Tafí del Valle estuvo muy concurrida a pesar del clima. La capacidad hotelera se ocupó en un 80%, según se informó. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
24 Septiembre 2007
Si bien este año la nieve se hizo presente en varias oportunidades durante el invierno tucumano, que en plena primavera caiga nieve en Tafí del Valle fue una sorpresa. Desde la zona de La Quebradita hasta El Infiernillo, se pudo ver el suelo blanco de copos, aunque no con la intensidad que se registró durante la nevada de la primera semana de agosto.
Tanto en El Mollar como en la Villa de Tafí, cayó garrotillo o aguanieve. El descenso de la temperatura fue tan marcado -el termómetro registró marcas bajo cero- que tomó desprevenidos a muchos de los cientos de turistas que aprovecharon este fin de semana largo para visitar los Valles Calchaquíes.
Algunos decidieron adelantar el regreso a sus ciudades. Otros, a pesar del frío, tomaron ayer mismo la ruta hacia Tafí para pasar allí el feriado de hoy. En consecuencia, la ruta 307 presentaba en la tarde de ayer un gran volumen de tránsito tanto hacia como desde los Valles.
El frío, sin embargo, no significó un obstáculo para quienes quisieron disfrutar de un paisaje poco frecuente. Numerosos visitantes -en su mayoría, tucumanos- recorrieron en auto o camioneta las zonas nevadas. Asimismo, las actividades deportivas y recreativas que se habían previsto se realizaron con normalidad.
Los que estuvieron de parabienes fueron los artesanos y tejedoras, sobre todo los que vendían prendas de abrigo. Desde gorras, bufandas y guantes hasta camperas y buzos, o pulóveres de lana de llama con diseños incaicos se vendieron como pan caliente.
Carlos Argañaraz, que había ido con su familia, estaba en uno de estos puestos buscando abrigo para todos. “Trajimos camperas livianas; nunca pensamos que la temperatura iba a bajar tanto. Si parece que todavía estamos en invierno”, comentó a LA GACETA.
Haydée, una artesana que tiene su puesto en la avenida Perón, contó, muy contenta, que la demanda fue importante. “Los tejidos y abrigos siempre se venden, porque la gente se los lleva para usarlos en invierno, pero no es común que en un solo fin de semana se venda tanto”, dijo sonriendo.
Asimismo, los bares de la avenida Perón estuvieron todo el día colmados de parroquianos que buscaban mitigar el frío con un café o un té bien calientes.
Como en ocasiones anteriores, las bajas temperaturas congelaron el agua de las cañerías, de manera que la gente tuvo que esperar hasta pasado el mediodía para disponer de agua potable.
Según informaron los hoteleros, la ocupación durante el fin de semana rondó entre el 70% y el 80% de las plazas. Además de tucumanos, había contingentes que estaban de paso hacia otros destinos, como Cafayate.