"Acá se está dibujando el futuro"

El autor de "El cabo Savino", Carlos Casalla sigue apostando por la historieta y encontró en Tucumán el semillero que buscaba.

LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO
LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO
08 Septiembre 2007
"Nuestro país exporta jugadores de fútbol, bailarines de ballet e historietistas", dice, con orgullo, Carlos Casalla, creador de "El cabo Savino", el más famoso y popular de sus personajes.
Casalla está participando del 7º Tinta Nakuy (encuentro de historieta, ilustración, humor gráfico y cineanimación), que se desarrollará en el Centro Cultural Virla hasta mañana. Pero es uno más, aunque haya dado charlas y talleres, y parte de su obra cuelga de las paredes; se mezcla con los artistas locales y de todo el NOA que exponen sus trabajos y entre el bullicioso público que colma las salas en cada jornada con naturalidad. Con sus 81 años a cuestas, se mueve con soltura y, cuando empieza a hablar, es difícil pararlo. Se apasiona, se engancha y dispara frases y conceptos engarzados, como si fueran las viñetas de alguna de sus historietas.
"Siempre me incliné por la historieta histórica, porque me gusta saber qué pasó, y poder contárselo a los demás", explica. Como ejemplo, además de "El cabo Savino" y otros trabajos, tiene resumidos 300 años de historia en 25 minutos en el libro "El gran lago". "Ese tiempo lleva leer el trabajo que hice sobre el lago Nahuel Huapi", dice contento, porque a orillas de ese paradisíaco espejo de agua se instaló hace 40 años. El encuentra en la historieta aspectos mucho más amplios que el del simple entretenimiento. "No hay, además de los maestros, una mejor forma de educar. Los chicos, que difícilmente leen libros, entran en la historia y en las artes a través de la historieta, y se va formando el hábito de la lectura", explica con su modo tranquilo.
Ahora, que volvió a editar "El cabo..." en el diario "Río Negro", trabajando sobre los viejos guiones y actualizándolos (hoy cabe hasta el erotismo en la tira), trabaja en una colección de 80 cuadros para un hotel de Bariloche.
"Lamentablemente, en Argentina la historieta murió porque no hay quién edite. Por eso muchos trabajan en el exterior. Pero acá, en este encuentro, se está dibujando el futuro, porque cuando el país reaccione, ellos van a estar listos para mostrarles a todos lo que vienen haciendo", afirma, en alusión al trabajo de la Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán (Unhil), organizadora del encuentro en el que participan alrededor de 30 grupos. Además de ser un reconocido historietista, Casalla es baterista de jazz. Con 40 años de trayectoria y varios discos editados con diferentes formaciones, sigue dándole a los palillos y, alguna vez, logró fusionar sus dos pasiones. "Hice ?Perdido Joe?, que era un pianista en Nueva Orleans; él era el único blanco entre los negros, en un momento en el que la discriminación todavía era fuerte", relata. Ese trabajo se editó también en Europa. Pero la idea original era bien argentina. "Yo quise hacer que el personaje tocara en una orquesta de tango, pero al editor no le gustó porque en esa época nadie le daba bolilla al tango...", se lamenta.
Está en Tucumán por la historieta, y vuelve sobre ella antes de terminar la entrevista. "Este es un oficio o una profesión que no acepta la mentira, porque cuando ponés la hoja sobre la mesa no podés macanear con un curriculum", dice.

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