Lo acostó

Boca tuvo que sufrir para derrotar a Gimnasia, que jugaba con 9 jugadores. El entrenador se mostró feliz con el rendimiento que mostró el debutante Gracián. Un análisis de Guillermo Monti, prosecretario de Redacción LA GACETA.

SATISFECHO. Russo resaltó la paciencia que tuvo Boca para superar a un adversario que se metió atrás.DYN
SATISFECHO. Russo resaltó la paciencia que tuvo Boca para superar a un adversario que se metió atrás.DYN
27 Agosto 2007
A Boca le costó horrores quebrar la resistencia de Gimnasia. Lo consiguió sobre el final, cuando el "lobo" platense jugaba con nueve hombres, y gracias a un polémico penal que cobró Lunatti y convirtió Ledesma.

"Este es el equipo que a mí me gusta", reconoció Russo
"No merecimos sufrir tanto. Fuimos superiores y pudimos haber convertido algún otro gol. Estoy contento porque este es el equipo que a mí me gusta, ya que más allá de algún error siempre busca el partido y mantiene el control del juego", analizó Miguel Angel Russo. El DT también aprobó la actuación del debutante Leandro Gracián, que ingresó en el segundo tiempo, pero apuntó que todavía le falta adaptarse. "No está al 100% de sus posibilidades. Creo que cumplió", opinó.
Russo justificó los cambios que introdujo y dijo que lo hizo en distintas circunstancias del partido, para variar el esquema de juego. "Boca siempre salió a buscar el partido. El rival se metió atrás y cuando quedaron con 10 hombres, más todavía. Siempre digo que los goles son importantes en el primer minuto o en el minuto 90", expresó.
El DT rescató la paciencia del equipo y la contundencia de Rodrigo Palacio. "Siempre es bueno ganar de locales y lo más valioso es que Palacio volvió al gol", contó. Luego habló del rival del miércoles: "Independiente es un adversario muy respetable. Pero estos son los encuentros a pedir de Boca".
"El equipo contagió a la gente. Me gustó que no nos llegaran. La defensa no tuvo problemas, a diferencia de otros partidos. Se logró la victoria esperada y estamos en la pelea", explicó. "Siempre hay que corregir cosas, pero veo al equipo con actitud ganadora y, fundamentalmente, con paciencia para llevarse los tres puntos", concluyó Russo. (NA-Télam-Especial)


Gracián y el fantasma del ídolo
Por Guillermo Monti, prosecretario de Redacción LA GACETA.


Riquelme no sólo convertía goles, asistía a los delanteros con estiletazos bochinescos y conducía el equipo con la convicción que transmiten los "10" desde el fondo de la historia. La influencia de Román sobre el equipo iba más allá: absorbía la presión. Ya no está esa esponja que concentraba las responsabilidades, liberando las espaldas de Palermo, Palacio, Banega y compañía. De allí que la partida (¿definitiva?) de Riquelme haya provocado un cimbronazo en el espíritu de Boca. Los que quedaron asumen ahora un protagonismo distinto; están mucho más expuesto. Y les cuesta, claro.
Gracián entró con buen pie ayer. Que lo haya hecho en La Bombonera, en un lodazal y con un partido "chivo" de por medio, no es poca cosa. Pero de ahí a que logre espantar al fantasma de Riquelme hay un buen trecho. Pavada de misión le han encomendado.
Un párrafo para Ledesma. Hay que tener agallas para patear un penal en las circunstancias que ayer afrontó el volante. Demostró que es un tipo confiable.

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