La sensación de impunidad empuja a cometer crímenes

Varios abogados coincidieron en que falla la prevención de delitos. Similitudes con el caso de la maestra desaparecida.

Mirra dijo que a la sociedad no se le da ningún mensaje claro.  LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Mirra dijo que a la sociedad no se le da ningún mensaje claro. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
11 Febrero 2007
Los abogados que participaron en los casos más resonantes ocurridos en los últimos tiempos en esta provincia se refirieron al macabro hallazgo en la farmacia de Avellaneda 601, donde Liliana del Valle Cruz fue encontrada descuartizada dentro de cajas y bolsas. Según Carlos Picón, el hecho posee puntos en común con el de Betty Argañaraz.
"Desde lo criminológico, la actitud de la médica fue un 70% igual a las de Susana Acosta y de Nélida Fernández (las ex novicias acusadas por homicidio agravado). La única diferencia es que, en el caso de Betty, no se encontró el cuerpo", dijo Picón, abogado de la querella en la causa Beatriz Argañaraz. El letrado trazó un paralelo entre el caso de la maestra desaparecida hace seis meses y el reciente homicidio de la contadora seccionada, y dijo que ambos hechos tienen en común diversos elementos. "La frialdad con que se cometieron, la planificación y la clandestinidad, el hecho de que las víctimas hayan sido engañadas para que se dirigieran de forma voluntaria hacia las supuestas asesinas, y, por último, la consumación del hecho", enumeró Picón.
Por su parte, Gustavo Morales, defensor de las ex novicias Acosta y Fernández, destacó que el clima de violencia es una característica de la sociedad actual. "Los crímenes que se cometen son una manifestación de esto", señaló el letrado. Advirtió que no hay que perder de vista que en la mayoría de los casos hay cuestiones económicas de por medio. Además, el abogado agregó que hay elementos en común en los hechos recientes, que le resultan muy llamativos y que no todo el mundo tiene en cuenta. "Son protagonizados por personas que medianamente están bien acomodadas dentro de la sociedad y se cometieron en zonas céntricas. Una mujer desaparece en pleno centro y seis meses después nadie sabe lo que realmente ocurrió. Hay una falla en la prevención", expresó el letrado.
En tanto, Mario Mirra, representante de Ema Gómez, la ex policía acusada por el asesinato del juez Héctor Agustín Aráoz, destacó que la sensación de impunidad es un móvil que impulsa a muchas personas a cometer un homicidio. "Pareciera ser que los habitantes de esta provincia piensan que pueden hacer cualquier cosa. Que pueden matar a una joven y que nunca serán encontrados; que pueden matar a alguien y hacer desaparecer el cadáver, por citar dos ejemplos", dijo. "Lo más preocupante es que no se le está dando ningún mensaje a la sociedad. Pasan los años y, por ejemplo, aún no se sabe fehacientemente lo del crimen del juez Aráoz", agregó Mirra.
"Este tipo de casos desnuda dos realidades: por un lado, que los integrantes de la sociedad están totalmente descontrolados; y por otro, que viven una sensación de impunidad muy grande, porque saben que hay un retraso en la Justicia, y porque la Policía no cuenta con los medios necesarios o no sabe investigar los casos", señaló Mario Leiva Haro, defensor de Mario "Lobo" Estequín, el hombre que fue acusado por haber descuartizado a su suegra y haberla enterrado en Lules en enero de 2004, y que está libre mientras espera el juicio.
Según Leiva Haro, los homicidas aprovechan las fallas de la Justicia para llevar adelante su cometido, y luego se refugian en la impunidad. "La lectura de la gente es muy simple: aquí hay delincuentes que secuestran, que torturan y que matan, y no pasa nada. Por supuesto que los crímenes pueden estar inspirados en algo que pasó. Pero también lo hacen porque saben que al responsable no le pasó absolutamente nada", sentenció el letrado.